jueves, 3 de octubre de 2024

Matrimonio y familia original, ¿una especie en extinción?

¿Por qué la sociedad se deteriora tan rápidamente?

Si hay una institución en el mundo que permanentemente sufre ataques internos y externos, es el matrimonio y la familia. Sobre todo en estos últimos tiempos, se ataca la constitución original establecida por el Creador del matrimonio y la familia, inventaron y aprobaron el matrimonio igualitario y familias donde no existe una figura paterna o materna, sino que dos personas unidas del mismo sexo confunden las mentes de niños y adolescentes, y atenta directamente a lo establecido por Dios, y todo esto sostenido por medios de leyes destructivas, perversas y diabólicas. Quieren hacer creer que los niños nacen sin sexo definido, y que son ellos los que tienen que decidir cuál va a ser su identidad sexual. Quitar la Patria Potestad a los padres, también atenta contra la familia y forma parte de la planificación demoníaca para destruir la formación de los niños, para que los gobiernos tomen ese rol y así imponer sus ideologías perversas y satánicas. Todo esto afecta para mal a la sociedad en la cual se vive.

A lo largo de nuestra vida matrimonial con mi esposa sirviendo al Señor que nos salvó, hemos visto a muchos matrimonios y familias derrumbarse, hogares que aparentemente estaban bien, pero en un determinado momento se viene abajo, se destruye y no hay arreglo aparente, esto ocurre entre personas muy religiosas, entre ateos, y también entre creyentes evangélicos. ¿Qué pasó en esa familia o matrimonio? ¿Dónde quedó el noviazgo y compromiso de los contrayentes? Es la pregunta que todos nos hacemos y se necesita encontrar una respuesta que satisfaga. ¿A quién o donde consultar?

El único libro que nos dice la verdad acerca de la vida en matrimonio, y la constitución de una familia, es el Manual de la familia. Para poder entender los problemas de matrimonios, y las dificultades familiares, debemos acudir a la Biblia. En ella encontramos todo lo necesario para saber cómo comenzar y sostener un matrimonio firme y una familia perdurable. En la biblia encontramos el desposorio, es el equivalente al noviazgo de nuestra época, era el tiempo donde los jóvenes que iban a formar una familia se preparaban para la misma. No se convivía, ni había contacto sexual entre ellos, en ese periodo de tiempo ninguno de los dos debía coquetear con otra persona del sexo opuesto porque era considerado adulterio, pues ya estaban comprometidos el uno con el otro y se debían respeto. Era el tiempo donde la chica recibía toda la enseñanza acerca de cómo atender al esposo, la casa, la crianza de los hijos y la familia, por parte de sus mayores. El muchacho se ocupaba de buscar el lugar para vivir, conseguir el trabajo o la forma de sostener a su esposa, los hijos y el hogar que iba a formar, eso era su responsabilidad. Esto se ha perdido en la modernidad, como también se ha perdido la responsabilidad del compromiso y el respeto del uno hacia el otro.

Lo primero que se lee en la biblia acerca del matrimonio, es que Dios dijo; No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él…Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre, el cual, al verla, dijo: ¡Ésta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar mujer, porque Dios la sacó del hombre. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona. Tanto el hombre como su mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar así. Génesis 2:18-24.

Ahora bien, se puede creer y aceptar esto, o negar y rechazar lo que la biblia enseña, pero eso no cambia la verdad bíblica, ni las consecuencias de actuar contradiciendo estas verdades. Esta enseñanza muestra que la esposa no es propiedad del hombre, ella es una parte del hombre, es su ayuda adecuada, es lo que todo varón necesita para sentirse completo, por eso su deber es amarla como así mismo. El esposo no es el dueño de la mujer, él es, el sacerdote del hogar, es la cobertura física y espiritual de la esposa y la familia, por eso ella debe sujetarse y respetar las decisiones que se toman de común acuerdo.

El matrimonio y la familia no es una construcción humana, sino que es el plan perfecto de Dios quien los crea, y establece las bases y condiciones para un buen funcionamiento, a fin de cumplir con el propósito central que es crecer, fructificar y multiplicar la raza humana, llenar la tierra y gobernar con sabiduría todos los recursos que Dios puso a nuestra disposición. Por esto el matrimonio es el fundamento de una familia, y la familia es la base de la sociedad.

Ahora bien, para que todo esto funcione requiere del compromiso de ambos contrayentes, y es necesario prestar atención a las instrucciones dadas por el Creador para cada uno de ellos y obedecer las mismas. Por eso es importante conocerse antes de tomar la decisión de unir sus vidas, pero no físicamente, sino conocer el ser como personas. Deben saber si la persona con la cual se está tratando de entrar en una relación amorosa, es una persona respetable y piadosa, cuál es la aceptación de los principios y valores cristianos, qué piensa con respecto a la moral del ser humano, y su compromiso con la responsabilidad. Ya que estas son cualidades necesarias e irrenunciable en toda persona que quiera ser respetuosa de la vida propia y la del prójimo. Dice la biblia; el que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Dios. Proverbio 18:22. La mujer sabia edifica la casa, más la necia con sus manos la destruye. Proverbios 14:1

Es un compromiso de vida que debe ser reconocida para evitar dolores y tristezas que pueden aparecer en cualquier momento, pero la familia debe permanecer siempre unida…Continúa.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Comenzando un nuevo mes es bueno reflexionar en esto.

Preparados para vencer en Cristo, el ataque espiritual del maligno.

Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible.  Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo.  Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del aire, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea.  Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.

Así que manténganse firmes, revestidos de la verdad y protegidos por la rectitud. Estén siempre listos para salir a anunciar el mensaje de la paz.  Sobre todo, que su fe sea el escudo que los libre de las flechas encendidas del maligno.  Que la salvación sea el casco que proteja su cabeza, y que la palabra de Dios sea la espada que les da el Espíritu Santo.  No dejen ustedes de orar: rueguen y pidan a Dios siempre, guiados por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo.  Oren también por mí, para que Dios me dé las palabras que debo decir, y para que pueda hablar con valor y dar así a conocer el designio secreto de Dios, contenido en el evangelio.  Dios me ha enviado como embajador de este mensaje, por el cual estoy preso ahora. Oren para que yo hable de él sin temor alguno. Efesios 6:10-20

Las fuerzas de seguridad y todos aquellos que hemos hecho el servicio militar, sabemos que la lucha más difícil es aquella que se libra contra enemigos no convencionales, como ser la guerrilla o el terrorismo, porque es una guerra no declarada, por lo tanto no se sabe, no se conoce, cuándo, dónde, ni quien es el enemigo, puede estar al lado nuestro, o peor aún puede ser alguien que está formando parte de nuestro propio grupo, y por no saber estamos en desventaja porque pasa desapercibido. Un claro ejemplo es la guerra con Israel en Medio Oriente, donde el enemigo se esconde entre la población civil para pasar desapercibido.

En la vida cristiana no es diferente, existe una guerra no declarada, contra un enemigo invisible a los ojos humanos, que muchas veces pasa desapercibido, aun entre los creyentes en Cristo. Porque así como la gran mayoría de la sociedad no creen en la existencia del diablo y sus demonios, hay creyentes en Cristo que minimizan el accionar y el obrar del diablo, aun en sus propias vidas, no lo ven como alguien que puede destruir su relación familiar, personal o laboral, solamente creen que las personas están equivocadas o son malas y que por eso actúan de esa manera. No ven a ese enemigo oculto detrás de ese familiar o persona que actúa mal o con malicia, y se vuelven contra la persona teniéndola como su enemigo, no entiende que son las fuerzas espirituales de maldad las que están actuando a través de esa persona.

Es por esto que el Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo nos advierte y enseña, cuál es la lucha y quien es el enemigo, como debemos estar y que armas debemos utilizar, y como permanecer luego de la batalla que se libre. No es casual que éste pasaje bíblico, esté colocado después de la enseñanza de cómo debe ser el trato familiar, laboral y social del cristiano, porque es en estos lugares, donde más se mueve e influye el enemigo de nuestras almas para destruir todo tipo de relaciones humanas, y así perturbar la mente y el corazón de las personas. Como cristianos es necesario no solo saber sino también creer lo que la biblia enseña, muchas veces el cristiano está muy apurado por decir a otros lo que la biblia dice, no se toma el tiempo necesario para meditar, entender y apropiarse de esa enseñanza, que el Espíritu quiere que aplique a su propia vida. Sobretodo el cristiano tiene que reconocer que, en sus fuerzas nunca será victorioso, debe estar fortalecido en Cristo, y su fortaleza espiritual no tiene que ver con su asistencia a los cultos o las oraciones que otros hagan a su favor, sino que tiene que ver con su comunión diaria y personal con el Señor que lo salvó y su obediencia a la palabra escrita de Dios.

Recuerde, en Cristo estamos completos, no nos falta nada, tenemos todo el equipamiento necesario para utilizar en todo momento, y así no dejarnos sorprender por el enemigo, sobre todo mantener la buena comunicación con el Señor nuestro Salvador.

Los abraza en Cristo. P. Sosa. 

 

domingo, 29 de septiembre de 2024

Reflexión comenzando un nuevo mes.

En medio de las dificultades y problemas, en Cristo somos más que vencedores.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romano 8:28-39

El propósito central en la vida del cristiano, no es hacer cosas, no es tener ministerios, no es realizar milagros, no es predicar, no es testificar, no es hablar en lenguas, no es tener dones, estos también son propósitos de Dios, pero no es lo central. Entonces ¿cuál es? se preguntará usted. Este pasaje bíblico, nos enseña que el propósito es, que cada uno de nosotros los que hemos nacido de nuevo, seamos hechos conforme a la imagen de Cristo, para que Cristo sea el primogénito entre muchos hermanos. Como consecuencia de ser como Cristo, todo lo demás toma sentido en nuestra vida, porque con los dones y talentos que Dios nos da, podemos servirle de una manera eficaz, andando en el poder del Espíritu Santo, como anduvo Cristo.

¡Por eso es maravilloso amar a Dios! Porque hay grandes planes para nuestra vida presente y futura, estando del lado de Dios, si Él es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? ¿Qué nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús, ante toda prueba y ante toda lucha, la victoria está asegurada en Cristo, porque Él ya venció, nosotros solos debemos apropiarnos de esa victoria, ¡Somos más que vencedores en Cristo!

Los abraza en Cristo. P. Sosa. 

 

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Por favor no confundir.

No amar al mundo, no significa que debamos despreciarnos unos a otros.

No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no ama al Padre; porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo. Y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos y el orgullo de las riquezas. Pero el mundo se va acabando, con todos sus malos deseos; en cambio, el que hace la voluntad de Dios vive para siempre. 1 Juan 2:15-17

Cuando la palabra de Dios habla de no amar al mundo, se refiere a las cosas que el mundo propone, al sistema político, religioso y económico que impera en este mundo, eso nunca incluye a las personas. Cada persona en este mundo necesita del amor de Dios, por eso el mandato de Jesús de amarnos unos a otros, como él nos ama no pierde vigencia, y no se debe hacer diferencia entre incrédulos y creyentes, todos necesitamos ser amados.

Cuando en el seno de la ONU hablan de la Agenda 2030 y ahora el Pacto del Futuro, no es otra cosa que a nivel mundial se quiere favorecer a unos pocos y esclavizar ideológicamente a millones de personas, con leyes diabólicas que alientan el aborto para disminuir la población mundial, y un libertinaje en la moralidad de las personas, donde todo es permitido. Un pequeño grupo de personas quieren decidir cómo debemos vivir, qué debemos hacer, qué debemos creer, y a quienes debemos aceptar. Estas son las cosas que no se deben aceptar, ni amar. Los gobiernos ya no podrán tomar sus propias decisiones, sino que tendrán que seguir los lineamientos del pacto del futuro, aun en contra de las necesidades del pueblo que los votó.

Por las Sagradas Escrituras sabemos que el mundo entero está bajo el control del maligno, eso hace que todo lo que el sistema que el mundo propone como bueno, especialmente dirigido a los niños, adolescentes y jóvenes no siempre lo es, aunque lo parezca. Por lo tanto hay que tener cuidado, porque es un sistema donde las cosas materiales tienen mayor valor que las personas. Jesús dijo; que el maligno, el diablo, vino para hurtar, matar y destruir, es tarea del adversario proponer al ser humano cosas que son destructivas para la vida de la persona, los envases de presentación pueden ser muy atractivos, pero el contenido es veneno para la mente y nocivas para el alma humana. Estas propuestas destructivas se presentan como derechos humanos, haciendo creer que cada uno tiene derecho de hacer lo que bien le parezca sin importar a quienes están perjudicando, riquezas fáciles, diversiones y placeres sin límites que terminan dañando y esclavizando a las personas, no permiten ser libres en las decisiones, trayendo enemistades innecesarias y provocando confusión, dolor, muerte y destrucción.

Sin embargo lo que Jesús ofrece, es vida y vida en abundancia. Solamente viviendo en Cristo, se puede apreciar el verdadero valor de la vida, se descubre que esta vida física no es todo, sino que hay una eternidad para disfrutar en plenitud la vida que Dios nos da. La vida en la tierra es la preparatoria, es donde aprendemos a poner en orden los principios y valores que nos acompañarán en la eternidad, a practicar una moralidad sana basada en los principios bíblicos, lo cual nos habilita para la vida en el reino de Dios. Por eso es necesario, prestar atención donde gastamos mayor energía, donde ponemos mayor esfuerzo, ¿será en lo material o será en las cosas espirituales? No hablo de ser religioso, sino de ocuparse de alimentar el espíritu, porque todo lo que sea material, termina en la tumba, sin embargo lo espiritual continúa en la eternidad con nosotros y junto a Dios.

Por último, el consejo bíblico es, amar a Dios por sobre toda las cosas, amar al prójimo como a uno mismo, pero, al prójimo, no sus conductas perversas y equivocadas, y disfrutar de las cosas que Dios permite que tengamos, utilizando para hacer el bien y disfrutar de una vida en libertad.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Meditemos en esto que es necesario en la vida diaria.

Permaneciendo en la doctrina de Cristo, solamente se puede descubrir el engaño de las falsas enseñanzas y los falsos maestros.

Me he alegrado mucho de encontrar a algunos de los tuyos viviendo conforme a la verdad, como Dios el Padre nos ha mandado. Ahora, queridos hermanos, les ruego que nos amemos los unos a los otros. Esto que les escribo no es un mandamiento nuevo, sino el mismo que recibimos desde el principio. El amor consiste en vivir según los mandamientos de Dios, y el mandamiento, como ya lo han oído ustedes desde el principio, es que vivan en el amor. Pues andan por el mundo muchos engañadores que no reconocen que Jesucristo vino como hombre verdadero. El que es así, es el engañador y el Anticristo. Tengan ustedes cuidado, para no perder el resultado de nuestro trabajo, sino recibir su recompensa completa. Cualquiera que pretenda avanzar más allá de lo que Cristo enseñó, no tiene a Dios; pero el que permanece en esa enseñanza, tiene al Padre y también al Hijo. Si alguno va a visitarlos a ustedes y no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni lo saluden; porque quien lo salude se hará cómplice de sus malas acciones. 2 Juan 1:4-11

En el mundo actual lo que predomina en todos los ámbitos, es la violencia, las guerras, las enemistades, el maltrato, la venganza, el odio, las malas palabras, la mentira, el engaño, el ateísmo, la injusticia, etc., y desde niños se convive con esas conductas o actitudes, las cuales se van incorporando al diario vivir de las personas, es por esto que nuestra sociedad se va deteriorando continuamente. Sin embargo la vida puede ser diferente, no en nuestras fuerzas, sino en Cristo.

La biblia nos enseña que Dios es amor, y sus mandamientos siempre tienen que ver con el amor a Dios, y con el amor entre nosotros, también el creer a Dios y la fe en Cristo. Ahora bien, esto es algo que supera a nuestro amor humano, porque para poder amar a alguien, ese alguien debe merecer nuestro amor, sino es imposible amarlo. Es por eso que necesitamos del amor de Dios en nosotros, para poder dar cumplimiento a ese mandamiento. El amor de Dios, es el amor Ágape, ese amor es el que llevó a Dios a entregar a su Hijo Único, para que cargara sobre él, el pecado de todos nosotros, cuando nosotros éramos enemigos de Dios, por causa del pecado que había en nosotros. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8. Este es el amor que debe llevarnos a vivir las enseñanzas de Cristo, amar su palabra escrita, y así también amarnos unos a otros, como Cristo nos amó, viviendo conforme a la verdad.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

domingo, 22 de septiembre de 2024

Para meditar en la semana.

Primavera espiritual, renovación de vida y una esperanza verdadera.

Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva, y hará que ustedes reciban la herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse. Por la fe que ustedes tienen en Dios, él los protege con su poder para que alcancen la salvación que tiene preparada, la cual dará a conocer en los tiempos últimos. Por esta razón están ustedes llenos de alegría, aun cuando sea necesario que durante un poco de tiempo pasen por muchas pruebas. Porque la fe de ustedes es como el oro: su calidad debe ser probada por medio del fuego. La fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro, el cual se puede destruir. De manera que la fe de ustedes, al ser así probada, merecerá aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo aparezca. Ustedes aman a Jesucristo, aunque no lo han visto; y ahora, creyendo en él sin haberlo visto, se alegran con una alegría tan grande y gloriosa que no pueden expresarla con palabras, porque están alcanzando la meta de su fe, que es la salvación. Los profetas estudiaron e investigaron acerca de esta salvación, y hablaron de lo que Dios en su bondad iba a darles a ustedes. El Espíritu de Cristo hacía saber de antemano a los profetas lo que Cristo había de sufrir y la gloria que vendría después; y ellos trataban de descubrir el tiempo y las circunstancias que señalaba ese Espíritu que estaba en ellos. Pero Dios les hizo saber que lo que ellos anunciaban no era para ellos mismos, sino para bien de ustedes. Ahora pues, esto es lo que les ha sido anunciado por los mismos que les predicaron el evangelio con el poder del Espíritu Santo que ha sido enviado del cielo. ¡Éstas son cosas que los ángeles mismos quisieran contemplar! 1 Pedro 1:3-12.

El apóstol Pedro está animando a la iglesia de Cristo, a ser fortalecida con una esperanza viva en el Señor. Este tiempo primaveral que estamos viviendo en el hemisferio sur, donde todo comienza a reverdecer, nos recuerda que así nuestra vida se renueva en Cristo, muchos quizás en lo personal, saliendo de un duro invierno, con muy pocas fuerzas para continuar y poca esperanza de cambio. Sin embargo la naturaleza misma nos enseña que, aunque tengan un desbastador invierno, a su tiempo todo comienza a renacer, aunque pareciera que todo está muerto.

Dice la biblia que, Dios nos dio vida aun cuando nosotros estuvimos muertos en delitos y pecados, cuanto más ahora que quizás solo sean algunos problemas, inconvenientes o pruebas que se debe atravesar para que la fe sea probada, siendo fortalecida al comprobar que el Dios en el cual confiamos, nos guarda y protege en todo tiempo. ¡Por eso a no desanimarse! Los problemas, dificultades, circunstancia de la vida adversa, solo son momentáneos, todo eso pasa, pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre con la esperanza de tener una vida y un futuro mejor en el reino de los cielos.

Los abraza en Cristo. P. Sosa. 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

¡Noticia urgente! ¡El tiempo se acaba!

¡Dios está reconciliando consigo al mundo, por medio de Cristo!

El amor de Cristo se ha apoderado de nosotros desde que comprendimos que uno murió por todos y que, por consiguiente, todos han muerto. Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para él, que murió y resucitó por ellos. Por eso, nosotros ya no pensamos de nadie según los criterios de este mundo; y aunque antes pensábamos de Cristo según tales criterios, ahora ya no pensamos así de él. Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo. Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación. Es decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando consigo mismo al mundo, sin tomar en cuenta los pecados de los hombres; y a nosotros nos encargó que diéramos a conocer este mensaje. Así que somos embajadores de Cristo, lo cual es como si Dios mismo les rogara a ustedes por medio de nosotros. Así pues, en el nombre de Cristo les rogamos que acepten el reconciliarse con Dios. Cristo no cometió pecado alguno; pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Cristo. 2 Corintios 5:14-21

En medio de un mundo donde impera el terrorismo en sus distintas formas, con violencia, muerte, guerras, pedofilia,  secuestros, asesinatos, desplazamientos de personas, dictadores, narcotraficantes, injusticia social, etc. Desde el cielo se escucha una noticia diferente, una buena noticia para el ser humano, ¡no todo está perdido, hay esperanza de vida! ¡Cristo vive y es el Salvador del mundo!

Usted se preguntará ¿Qué debe hacer la persona para estar a salvo de todo esto? Lo primero es reconocer que está perdida, alejada de Dios por causa del pecado, tal vez la persona sea muy religiosas y pueda decir, yo no hago mal a nadie, soy un buen ciudadano, buena ciudadana, un buen vecino, una buena vecina, un buen esposo, una buena esposa, un buen padre, una buena madre, un buen hijo o hija, en fin una buena persona, ¿Por qué voy a estar perdida? Cada persona no es pecadora por lo que hace, sino que ya nace bajo la maldición del pecado, bajo condenación, separada de Dios, por lo tanto necesita reconciliarse con Dios su creador.

Por eso Dios envió a su Único Hijo a este mundo en forma humana, así  por medio del sacrificio de Cristo reconciliar al mundo con él, perdonando sus pecados. ¡No hay otra manera de ser salvos! Esto dijo Jesús; Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera eternamente, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Juan 3:16. Este es el tiempo para creer en Jesús, ya no queda mucho tiempo por delante, pronto la iglesia de Cristo, será sacada de este mundo, y vienen los juicios de Dios sobre los moradores de la tierra. ¡Hoy es el día de salvación! No esperes más, mañana puede ser tarde, hoy ¡reconciliate con Dios! acércate y comienza una nueva vida en Cristo, libre de toda condenación y con la esperanza de una eternidad gloriosa en el reino de Dios. La reconciliación con Dios, no viene a través de la religión, ni de las buenas obras, tampoco por medio de las imágenes, menos aún por hacer algún tipo de sacrificio, es solamente por medio de Cristo y su obra redentora.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.