Entonces le preguntaron: ¿Qué debemos
hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo:
Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado. Juan 6:28
Tal vez usted habrá escuchado decir o
quizás lo dijo alguna vez, hay que hacer la obra de Dios. Normalmente eso lo
asociamos con testificar, predicar, visitar, o también cuando se hace alguna cosa
en el templo. Es muy del ser humano asociar todo con el hacer, y no tanto con
el ser o el vivir. Sin embargo cuando las personas le preguntaron a Jesús,
¿Cómo poner en práctica las obras de Dios? fue una respuesta diferente a la
esperada la que dio Jesús.
Seguramente esperaban que Jesús les
dijera, tienen que hacer esto o aquello, o tal vez ir a un determinado lugar, o
cumplir con ciertos rituales, creo que Jesús les sorprendió con esta respuesta
que le dio, incluso hoy día creo que continúa sorprendiendo a muchos esa
enseñanza.
Las personas muchas veces hacen cosas
que no saben, o no están seguras si es lo que Dios quiere que se haga. ¿Por qué
ocurre eso? Sencillamente porque no le creen a Dios, y por no creer, no llegan
al conocimiento de Dios y su voluntad para con nosotros.
Por eso la respuesta de Jesús hace
énfasis en creer en aquel que Dios ha enviado. Porque al creer en Jesús,
tenemos un nuevo nacimiento espiritual. Dejamos de estar muertos
espiritualmente o separados de Dios, se restaura la comunión con Dios, mediante
el perdón de nuestros pecados, somos adoptados como hijos siendo sellados con
el Espíritu Santo y la obra de Dios se manifiesta en nuestra vida, recibiendo
la plena salvación.
Quizás usted se pregunte, ¿Qué es la obra de Dios? la respuesta
nos dan las Sagradas Escrituras. La obra de Dios es algo que solamente él puede
hacer, y tiene que ver con la restauración de todas las cosas creadas, que el
diablo ha dañado, incluyéndonos a nosotros.
Esto es lo que dice la biblia al
respecto. Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en
orden. Además, Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él, que es
el principio, fue el primero en resucitar, para tener así el primer puesto en
todo. Pues en Cristo quiso residir todo el poder divino, y por medio de él Dios
reconcilió a todo el universo ordenándolo hacia él, tanto lo que está en la
tierra como lo que está en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que
Cristo derramó en la cruz. Ustedes antes eran extranjeros y enemigos de Dios en
sus corazones, por las cosas malas que hacían, pero ahora Cristo los ha
reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrena. Y lo hizo
para tenerlos a ustedes en su presencia, santos, sin mancha y sin culpa. Pero para
esto deben permanecer firmemente basados en la fe, sin apartarse de la
esperanza que tienen por el mensaje del evangelio que oyeron. Colosenses
1:17-23
¡Esa
es la obra de Dios! En la cual
participamos creyendo en Jesús como nuestro Salvador, viviendo una vida
apartada del mal y dando el mensaje de la salvación por gracia, a todos
aquellos que quieran escuchar, orando por ellos para que sea el Espíritu Santo que
los convenza, tal como lo hizo con nosotros. Practicar la obra de Dios es tener
una vida grata a los ojos de Dios. No hay otra cosa que podamos hacer nosotros,
porque todo ha sido hecho por Jesús en la cruz del calvario. Nosotros solo
debemos andar en las buenas obras que Dios preparó de antemano para que andemos
en ellas.
Los abraza en Cristo. P. Sosa.