lunes, 22 de mayo de 2023

¿Libre o condenado?

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1

Si hay algo que produce angustia, miedo y tristeza en el ser humano, es sentirse condenado por algún acto cometido contra alguien, lo haya hecho en forma consciente o sin querer hacerlo, pero de igual manera es responsable de sus hechos. Sabe que la condena social es muy fuerte y rápida, sobre la vida de las personas que en algún momento se han equivocado en alguna decisión tomada. También puede llegar el peso de la justicia sobre sus actos o conducta, y eso lo puede llevar a ser arrojado en alguna oscura celda, por algún tiempo o de por vida.

Ahora bien, la persona por su condición de ser humano, nace bajo la maldición del pecado, no porque haya hecho algo malo, sino porque nace separado de Dios, muerto espiritualmente por causa del pecado, y eso lo coloca en un estado de eterna condenación, y no hay nada que la persona pueda hacer para salir de esa condición. Tampoco ninguna religión puede darle una solución a su problema, no hay nada terrenal que pueda cambiar su destino de estar bajo condenación. Está sin Dios y sin esperanza en este mundo.

¡Pero hay una buena noticia! Cada persona que quiera cambiar su situación espiritual de eterna condenación, puede hacerlo. ¿Cómo? Dirá usted. Acercándose a Dios, por medio de Cristo, porque Dios no condena a nadie. Es más, Dios envió a su Único Hijo a este mundo, no para condenar, sino para que cada persona en este mundo sea salva por medio de Cristo, de esa triste situación en la que se encuentra. Lo bueno de esto es que no tiene que ver con ninguna religión, con ninguna institución humana, menos con cumplimientos de rituales, tampoco con algún determinado tiempo o lugar. Quizás usted se pregunte. ¿Cómo es esto, cómo funciona o donde lo encuentro?

Es muy sencillo y fácil de acceder a esta salvación que proviene de Dios. Lo único que la persona debe hacer es creer en Cristo y su obra redentora en la cruz, a favor del ser humano. Esto dice la biblia; Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:17.

¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Esto sí que es maravilloso! Dios en Cristo por su gracia, lo ve a usted, me ve a mí, limpio de todo pecado, porque ya el Señor Jesucristo en la cruz, pago mi deuda para con Dios, y la de toda persona que decide creer. No importa cuánto pecado tenga, si cree en Cristo, todo queda totalmente saldado y libre de toda condenación.

Usted ¿Puede creer esto? ¿Quiere ser justificado por Dios? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Por favor no deje pasar esta oportunidad que le brinda mi Dios y Padre celestial. Al que cree, todo le es posible. Único requisito, creer en Cristo y creer que Él, ya pago toda la deuda de pecado que usted tenía para con Dios.

¡LO HACE LIBRE DE TODA CONDENACIÓN!

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

viernes, 19 de mayo de 2023

El precio de ser distinto.

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Efesios 4:17-25

La humanidad a los ojos de Dios, siempre estuvo compuesta por dos tipos diferente de personas; las personas que aceptan, creen y se acercan a Dios, y las otras que no creen, niegan y rechazan la existencia de Dios. Pero, siempre está abierta la posibilidad de acercarse a Dios para todas y cada una de las personas. Cristo vino a este mundo y entregó su vida, para que la persona pudiera hacer las paces con Dios, porque el amor de Dios está intacto hacia la persona.

Toda persona que vive apartada de Dios por causa del pecado, tiene un pensamiento distorsionado de su realidad, y  con respecto a su conducta, deseos y comportamiento en su diario andar. Solo se guía por sus propios pensamientos y deseos que son engañosos, por su condición de estar lejos sin Dios y sin esperanza en este mundo.

En esa condición estábamos nosotros, los que ahora creemos en Cristo, pero Dios que es rico en misericordia, nos hizo renacer a una nueva vida en Cristo, para que andemos en las buenas obras que Dios había preparado, para que anduviésemos en ellas. Por lo tanto, somos nuevas personas nacidas, por la palabra de Dios mediante el obrar de su Espíritu que nos ha dado vida. Ahora, tenemos un Dios y Padre celestial, y tenemos esperanza de vida eterna en Cristo. Eso hace que el Espíritu de Cristo nos capacita, para vivir de una manera diferente a la que veníamos viviendo, no para ser salvos, sino porque ya tenemos una nueva vida en Cristo que es eterna.

A partir del nuevo nacimiento en Cristo, debemos despojarnos de toda enseñanza religiosa y de vida que teníamos, porque ahora en esta nueva vida esas enseñanzas contradicen las verdades del evangelio. El apóstol Pablo dice; Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. Filipenses 3:7-11

Esto muestra claramente que, toda enseñanza recibida antes de conocer a Cristo como mi salvador, es una enseñanza contaminada, por causa del desconocimiento de la verdad del evangelio. Por lo tanto debo desecharlas, y comenzar a incorporar la enseñanza del Espíritu de Cristo, que diariamente recibo a partir de mi comunión con Dios, y la lectura y meditación de su palabra escrita. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 2 Corintios 7:1

Por último, recuerde que todo esto que debemos hacer, no es para ser salvos, sino porque somos salvos. Debemos mostrar delante de las personas, el cambio que Dios hizo y está haciendo en nosotros, manifestando esa nueva vida plena y abundante que Cristo vino a traer, para que las personas puedan glorificar al Dios y Padre nuestro y del Señor Jesucristo. El Señor les dé entendimiento y sabiduría espiritual, para continuar creciendo en el conocimiento de Dios y su obra redentora por medio de la fe.

Por último, la salvación es por gracia de Dios, por lo que Cristo hizo en la cruz, no por lo que usted o yo podamos hacer. Lo que usted y yo hagamos, es para mejorar nuestra calidad de vida acá en esta tierra. Nuestra salvación está asegurada en Cristo, no en nosotros.

Ser distinto, tiene su precio y su recompensa. No en valores de esta tierra que son efímeros, sino en valores del reino celestial que son eternos.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Seguro de convivencia matrimonial.

Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.  Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor.  Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.

Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella  para hacerla santa. Efesios 5:21

Hoy por hoy, el matrimonio está siendo muy devaluado en nuestra sociedad moderna, los jóvenes ya no creen en el matrimonio de, “hasta que la muerte los separe”, ahora es, probemos sin compromiso por un tiempo y veamos si somos compatibles, continuamos, sino cada uno por su lado. Tristemente con esa forma de pensar, la relación matrimonial no funciona. El matrimonio como fundamento de la familia siempre será atacado desde afuera, con ideas humanas y ejemplos distorsionados de los famosos, que nada tienen que ver con el mandamiento divino, que terminan frustrando a las personas que van a construir una nueva familia. También, los padres muchas veces son un obstáculo para una sana relación en la nueva pareja que se va encaminando hacia la formación de un nuevo hogar.

Es común escuchar decir a los varones a veces en chiste, y a veces en serio, “yo domino a mi mujer como quiero”. Ese pensamiento no permite al hombre, amar sinceramente a su esposa como Dios manda. Los varones no tenemos una mujer para dominarla, sino para amarla, cuidarla y respetarla. No es nuestra sirvienta, es la ayuda que Dios nos ha dado para que podamos cumplir el propósito de nuestra vida en esta tierra.

Por otro lado, también muchas veces se escucha a las mujeres decir; “mi marido a mí, no me va a manejar, yo soy libre, si le gusta bien y si no, también”. Y lo mismo que al hombre, ese pensamiento en la mujer, no le permite sujetarse ni respetar al marido, el cual es responsable por ella delante de Dios.

Cuando la biblia dice; esposas sométanse a sus propios maridos, está diciendo, mujer respeta a tu marido, sé compañera de él, dialoga y obedece por amor al hombre que te ama.

Y vos varón, cuando la biblia dice que ames a tu esposa, te está diciendo que; la respete, la cuides, que dialogues para conocerse mejor, que la protejas porque es parte tuya, no alguien de tu propiedad. No es un objeto, es una persona capacitada por Dios para ser esposa y madre y tienen el privilegio de transitar el resto de sus vidas en este mundo acompañado el uno por el otro.

El someterse unos a otros, se fundamenta en el amor, respeto y obediencia a Dios y su palabra. Eso hace al amor indestructible, un matrimonio sólido y una familia unida, estable y feliz, con hijos sanos creciendo y madurando hacia la meta que cada uno escoja. ¡Tan necesario en estos tiempos!

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

lunes, 15 de mayo de 2023

Amigos ¡Ojo, con el engaño!

¡No se dejen engañar! Bien dice el dicho, que «Las malas amistades echan a perder las buenas costumbres.»  Piensen bien lo que hacen, y no sigan desobedeciendo a Dios. Algunos de ustedes deberían sentir vergüenza de no conocerlo. 1 Corintios 15:33

¡Las amistades! ¡Qué tema este! Hay muy buenos amigos con los cuales hemos compartidos y compartimos tiempos hermosos de compañerismo y esparcimiento. Quizás sean pocos, pero buenos. También hay de los otros que se acercan solo por conveniencia, oportunistas que buscan relacionarse para sacar provecho de alguna manera.

Las personas con las cuales nos relacionamos normalmente, a las cuales llamamos “amigos”, no siempre son amigos, en el verdadero sentido de la palabra. Más bien son contactos ocasionales o amistades circunstanciales, con los cuales compartimos tiempo. Por lo tanto tenemos escaso conocimiento de sus actividades, no sabemos exactamente a que se dedican o cuál es su vida, y cuando  descubrimos, muchas veces ya es tarde porque nos hemos acostumbrado a su compañía y no creemos que sea malo su actitud, conducta o comportamiento.

Este contacto fluido con esas personas puede que vayan cambiando la buena enseñanza que usted tiene, y sin que usted se dé cuenta comienza a afectar su buena costumbre, conducta y comportamiento, lo cual le afecta en su diario andar.

Es muy importante saber que, a las personas que se acerquen a usted buscando su compañía, cualquiera que sea, no es necesario que la rechace, acéptela, pero obsérvela, así verá qué tipo de persona es, cuál es su propósito y así sabrá tratarla sin dejarse influenciar por ella, más bien sea usted un ejemplo a seguir para ella.

El apóstol Pablo escribió, Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. Jesús fue conocido como amigo de pecadores, sin embargo, él nunca cometió pecado ni se comportó como ellos, sino que siempre Jesús les mostró una vida diferente, de santidad, de obediencia y de buenas costumbres. ¡Imitemos la vida de Jesús! Eso ayuda a mantenerse siempre como un buen ejemplo a seguir para mejorar la calidad de vida de las amistades o personas con las cuales nos relacionamos.

Los abraza en Cristo. P. Sosa

sábado, 13 de mayo de 2023

¿Se puede vivir en libertad?

Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos;  y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:32

No hay peor cosa que perder la libertad y no darse cuenta, o no querer reconocer que es así. Por el solo hecho de andar, trabajar, estudiar, realizar actividades culturales o deportivas, se cree que la persona es libre, pero no siempre es así.

Los seres humanos y la esclavitud han coexistido desde que el hombre fue echado de la presencia de Dios, si bien, no siempre ha sido la esclavitud física.

Aun cuando la esclavitud ha sido abolida por ley, no quita que en la actualidad continúe habiendo esclavos físicos, mentales y espirituales.

Por ejemplo; esclavos del vicio, de la violencia, de la corrupción, de la inmoralidad, del trabajo, de los placeres, etc. Todas estas cosas que mencioné, dominan al ser humano y lo hacen esclavos de esas conductas, actitudes y comportamientos. Aunque la persona no quiera reconocer, la realidad muestra que es así, y por más esfuerzo que haga, solo no puede salir de eso, y a veces ni con ayuda profesional puede hacerlo. ¿Por qué? Porque todas esas conductas, son avaladas por el engaño del pecado que está en la persona, por causa de su rebeldía contra Dios y no hay nada que la persona pueda hacer para liberarse de eso, ni siquiera un decreto oficial de alguna autoridad terrenal.

Por lo tanto, el único que tiene poder para ayudar al ser humano a liberarse de eso, es Jesús el Hijo de Dios. ¿Cómo? Acercándose a Jesús, no a la iglesia, a Jesús, reconociendo la necesidad de ser perdonado, creyendo en la obra que Cristo hizo en la cruz, escuchando y obedeciendo sus enseñanzas, conocerá la verdad de Dios, y esa verdad es la que hace libre a la persona. ¡Ojo! Las enseñanzas que están escritas en la biblia, no las enseñanzas religiosas. Porque las enseñanzas religiosas y legalistas, producen mayor esclavitud todavía. Solamente la palabra escrita de Dios y la enseñanza del Espíritu de Cristo en su vida, le darán verdadera libertad en su diario andar, porque le liberan de la esclavitud del ritualismo religioso y del legalismo farisaico.

Usted, ¿Quiere ser verdadero discípulo de Jesús y vivir en libertad? Camine con Él diariamente, converse con Él en todo momento, dependa de Él continuamente, escúchele en todo tiempo y créale siempre en lo que le dice, aun cuando no alcance a entender todo, pero que al perseverar en Cristo, irá entendiendo todo.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.