¿Quién es sabio y entendido entre
vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si
tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis
contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino
terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay
perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es
primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y
de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se
siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Santiago 3:13-18
Ser una persona sabia, ¡Es todo un tema
esto! ¿Cómo evaluamos si la sabiduría que tenemos, es la correcta? Porque, la
biblia nos enseña que hay dos tipos de sabiduría, y sin duda es el ser humano, quien
debe escoger cual sabiduría quiere tener, eso depende para que la quiere usar en
su vida, o como utilizarla en su diario andar.
La sabiduría terrenal, animal,
diabólica, abunda en el mundo actual y se manifiesta continuamente en las
acciones de los gobernantes de turnos, en personas poderosas e influyentes, en
los hogares, en el trabajo, y en los lugares de esparcimientos. Por eso el
mundo, las naciones y la sociedad están como están, con aumento de la
corrupción, guerras continuas, injusticia social, imposición de ideas
perversas, esclavitud en sus diversas formas, aumento de la pobreza, inmoralidad
sexual, crímenes por encargo, etc. Es muy larga la lista de daños y perjuicios
que causa la sabiduría humana.
Evidentemente la sabiduría que viene de
Dios es diferente, y poco frecuente en la vida cotidiana de las personas. Sin
embargo hay quienes la buscan con el propósito de mejorar sus propias vidas y
el entorno en el cual viven.
Las Sagradas
Escrituras hablan de la sabiduría que viene de Dios y dicen; La sabiduría clama a
voz en cuello; la inteligencia hace oír su voz. Se para en lo alto de las
colinas, se detiene donde se cruzan los caminos, se hace oír junto a las
puertas, a la entrada de la ciudad: Para ustedes los hombres van estas palabras
mías. Porque hallarme a mí es hallar la vida y ganarse la buena voluntad del
Señor; pero apartarse de mí es poner la vida en peligro; ¡odiarme es amar la
muerte! Proverbio 8
¡Qué tremendo desafío para el intelecto
humano! porque escoger y usar la sabiduría que viene de Dios, va en contra
sentido de la corriente de este mundo, y la persona debe estar dispuesta a
luchar contra esa corriente. No contra las personas, sí, contra ideas,
pensamientos, actitudes, conductas, comportamiento que se fundamentan dentro de
esas corrientes. Eso, no es fácil, pero es posible hacerlo con voluntad y escogiendo
la sabiduría que viene de Dios. Con la sabiduría de lo alto, se puede aportar
mucho para mejorar nuestras propias vidas, y el mundo en que vivimos. Yo, desde
mi adolescencia, escogí la sabiduría que viene de Dios. Usted, ¿Se anima a
acompañarme en esa decisión?
Bendecido y feliz comienzo de semana.
Los abraza en Cristo. P. Sosa.