martes, 21 de junio de 2022

¡Maravillosa verdad!

 

¡Dios bendice a quienes lo adoran y gozan cumpliendo sus mandamientos!
Los hijos de la gente honrada dominarán el país y serán siempre bendecidos.

Salmo 112

Siempre es bueno dialogar, y mucho más en la familia, para mantener fluido el diálogo en  familia y con las demás personas. Es necesario que a medida que van creciendo los hijos, el matrimonio debe conversar, ponerse de acuerdo en cuanto a los hijos, dejar de lado las diferencias, y escucharlos a ellos, darle importancia a sus interrogantes en las distintas edades, pues las dificultades o problemas que les presenten, aunque para los padres sea algo insignificante, para ellos es algo de mucha importancia y deben ser escuchados, porque todavía no tienen la capacidad ni la experiencia para resolver ese tipo de situación y para ellos son verdaderos problemas.

Pero si realmente le prestan atención y le dan la respuesta correcta, se ocupan de lo que les está pasando, les están dando herramientas adecuadas para ir construyendo su vida en familia, especialmente si ven respeto entre los padres y hacia ellos.

Comienzan a desarrollar confianza, adquieren respeto y de esa manera cuando tengan una situación complicada o difícil, saben que pueden acudir a sus padres. Eso evitará que se metan en problemas porque pueden consultar con sus mayores.

El mundo actual, donde la situación social es complicada con una economía difícil, donde hay muchas tentaciones para hacer lo malo y buscar lo fácil, recordemos lo que dicen Las Sagradas Escrituras; No se olviden nunca de las maravillosas enseñanzas de Cristo. Y cuando enseñen, o corrijan, háganlo de manera inteligente. 

Así tendrán la seguridad de que están formando personas responsables para la sociedad a la cual pertenecemos. Una vida social que sin darnos cuenta cada día se va deteriorando en cuanto a su moralidad y conducta, olvidando principios y perdiendo valores, pero que con perseverancia y ocupándonos de la educación de los hijos, podemos aportar mucho para un cambio social con un futuro de esperanza, de paz, de respeto y seguridad recuperando principios y valores tan necesarios para nuestra convivencia.

El hombre de bien gobierna sus asuntos con juicio, por lo cual no resbalará jamás.

Los abraza en Cristo. P. Sosa

 

sábado, 18 de junio de 2022

Ejemplo de Padre para imitar.

 

 

Habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
Hebreos  12:4-11

Corregir, disciplinar, dar un castigo, son palabras fáciles de decir ¡pero qué difícil es poner en práctica con los hijos! Sobre todo en los tiempos modernos.

Pero se debe entender que, corregir, disciplinar, dar un castigo, nunca debe ser para herir o lastimar. Un castigo por parte de los padres hacia los hijos, jamás debe ser para sacarse la bronca personal, sino para corregir algo que no está bien.

Si queremos ejercer bien la paternidad con nuestros hijos, debemos entender que toda corrección, disciplina o castigo, debe estar fundamentada en el amor, nunca en el enojo u odio por lo que han hecho.

Hay que tomar este ejemplo. Porque Dios al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios3:12

La corrección, la disciplina o el castigo, no es una opción para los padres, sino una necesidad que tenemos para dar dirección de una vida correcta a nuestros hijos, si es verdad que los amamos y que se quiere lo mejor para ellos.

De otra manera si no corregimos, estamos dando una enseñanza contradictoria. Al no aplicar disciplina, se le priva de saber diferenciar lo que está bien y lo que está mal, porque al no tener experiencias de vida, les parece que todo está bien y no es así.

La biblia dice; El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige. Proverbio 13:24

Como abuelo sé que no es fácil corregir, disciplinar o dar un castigo. Pero los padres deben entender que están haciendo un bien cada vez que practican la corrección, y los abuelos debemos ayudar en ese sentido, aunque nos cueste hacerlo.

Por último; Todo niño mujer o varón, tiene derecho a ser corregido, recibir disciplina o sufrir un castigo, de parte de aquella persona que lo trajo a este mundo por amor, el papá y la mamá son los responsables.

Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, También a mí se me alegrará el corazón.

Proverbios 23:12-15

El buen Padre celestial bendiga con abundancia de sabiduría a cada padre y madre, con el propósito de proveer a la sociedad en la cual vivimos, hombres y mujeres de bien.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

jueves, 16 de junio de 2022

¿Se pierde o no se pierde?

 

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Filipenses 2:12-17

¡Qué tema este de la salvación! Muchos son los que se preguntan, ¿Se puede perder la Salvación? Usted, ¿Qué piensa? ¿Se pierde, o no?

 Hay cosas que damos por hecho y no le prestamos mayor atención. Por ejemplo; algunas personas creen que nunca van a perder su dentadura, por lo tanto no le dan la atención necesaria y el cuidado continuo. Sin embargo con el paso del tiempo se dan cuenta que la han perdido, y deben conformarse con ponerse una dentadura postiza.

 Así también puede pasar con la salvación que nos ha dado Cristo en la cruz del Calvario, si no nos ocupamos de ella cuidándola, pero la salvación no tiene sustituto.

 Para poder encontrar la respuesta que satisfaga, debemos buscarla en la palabra del autor de la salvación del hombre (Dios), y por medio de su Espíritu Santo recibir la respuesta correcta, confirmada en nuestros corazones.

La biblia nos enseña que para entender lo espiritual, debemos hacerlo por medio de las cosas materiales o físicas.

¿Qué haríamos si alguien nos entregara algo de mucho valor, como ser una corona de oro refinado con incrustaciones de diamantes, para ser presentada en una ocasión especial?

Sin dudar podemos decir que trataremos de cuidar lo mejor posible, para no perderla por algún descuido fortuito o involuntario. Permanentemente vigilaremos que esté en el lugar correcto, lejos de todo aquello que pueda dañarla o de alguien que pueda robarla.

 La biblia nos dice que: Sin santidad,  nadie verá al Señor. Hebreos 12:14

La santidad es un requisito indispensable en la vida de cada persona que ha sido salvada por Jesús. No hay que confundir santidad, con religiosidad.

La santidad en la persona, consiste en una vida que se aparta de todo aquello que Dios dice que no nos conviene practicar. Como ser; fornicación, adulterio, chismes, habladurías,  idolatría en todas sus formas, estafa, engaño, conductas perversas, maldad, envidia, no cumplir con las obligaciones y no pagar las cuentas. Estas son algunas de las cosas que no deben ser parte de nuestro diario vivir, porque no pertenecen al reino de los cielos. El caminar en  santidad,  muestra que somos salvos e hijos de Dios.

 En la biblia también leemos esto que Jesús dice; El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Apocalipsis 2:5-6

La persona salva, debe prestar especial atención a esto que terminamos de leer, el que venciere será vestido de vestiduras blancas. Usted tal vez se pregunte ¿vencer qué? vencer el deseo de ser o tener la conducta y actitud que tienen las personas que son del mundo, porque ellas practican todas esas cosas que a Dios no le agradan, porque están lejos de Dios. Ellos no pueden ni quieren agradar a Dios, porque todavía no han nacido de nuevo.

Sin embargo el creyente en Cristo, es un nacido de nuevo, es una nueva criatura, y está en condiciones de tener una vida limpia, transparente, porque Cristo vive en él. Viviendo así, Dios dice que; no borrará su nombre del Libro de la Vida.

Su salvación está asegurada; Esto dice la biblia; Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque una vez que haya sido aprobado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12

Si encontramos recomendaciones en la palabra de Dios, que se debe cuidar la salvación, quiere decir que si la descuidamos, podemos llevarnos una sorpresa al momento de dejar este mundo para ir al encuentro del Señor Jesús nuestro salvador.

 Pero también la biblia nos dice; No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Apocalipsis 2:10

Porque, para ser salvo debemos ser perseverantes en cuanto a lo que es la vida en Cristo, hay que permanecer en obediencia a la palabra de Dios hasta el fin. Aunque esa obediencia signifique padecer por amor al Señor que nos salvó. Recordar que el amor es sufrido. Pero vale la pena sufrir por causa del Señor y no por ser una mala persona.

Por último, si se pierde o no la salvación, no es un problema que angustie a las personas que permanecemos en obediencia a Cristo, ya que la biblia dice; Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no viven conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1. Que el Santo Espíritu de Dios confirme en el corazón de cada persona, si está viviendo conforme a su naturaleza humana, o conforme al Espíritu.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

domingo, 12 de junio de 2022

Lo importante de la identidad.

 

Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?
Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. Juan 13:1-17

Este es un hermoso relato de lo acontecido la noche en que el Señor Jesús fue entregado, es muy rico y nos deja una maravillosa enseñanza sobre lo que significa la identidad y el servicio en el reino de Dios.

Las enseñanzas bíblicas hay que recordar que algunas son literales y otras son simbólicas. Este ejemplo del lavamiento de los pies por parte de Jesús, sin duda que es más simbólica que literal.

Ahora bien ¿Cuál es la enseñanza que nos deja?

Si se lee detenidamente en el mismo pasaje está la respuesta. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Parafraseando esta respuesta es; ustedes ya están santificados, (limpios) pero viven en este mundo y hay cosas del mundo que les contamina, (ensucian los pies) por lo tanto deben ayudarse unos a otros a vivir en  santidad, (lavarse los pies). Hay cosas que en el andar diario se nos pegan, así como el polvo se pega a los pies, aun cuando se utilice calzado, y es necesario quitarse ese polvo.

En esto consiste el servirnos unos a otros, con una actitud de amor y misericordia, ayudar a ver las conductas o actitudes que no pertenecen al reino de los cielos, las cuales hay que quitarse, lavarnos los pies unos a otros, teniendo clara nuestra identidad en Cristo.

Los abraza en Cristo. P. Sosa