viernes, 21 de enero de 2022
¿Angustia o tranquilidad?
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Entonces el Señor dijo: Si tuvieran fe como un grano de mostaza, podrán decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y les obedecería. Lucas 17:5-6
Si hay algo que las personas desean siempre es tener fe. Pero ¿Cuál es el propósito? ¿Para qué se quiere? Porque se puede querer tener fe para vivir por ella, o se puede querer tener fe para hacer cosas a través de ella. Como podrá observar, son dos cosas diferentes.
Normalmente se cree que la fe es para hacer cosas para los demás, como ser orar por un enfermo, por alguien que necesita un trabajo, por alguna familia con problemas.
Eso está bien hay que hacerlo. Pero ¿muestra eso que tengo fe?, o ¿simplemente actúa la misericordia de Dios hacia esas personas?
Por otro lado no siempre es atractivo vivir por fe, porque la fe siempre hace que se confíe, y confiar hace que se tenga que esperar, y esperar sin creer produce angustia, porque no es en mi tiempo, sino en el tiempo de Dios, y el tiempo de Dios es el momento justo, el nuestro es ahora, quiero ya. Lo que muchas veces impide que se desarrolle la fe, es el apuro, es la urgencia.
El ejemplo que les dio el Señor a sus discípulos del grano de mostaza, justamente apunta a la paciencia de esperar. Ese pequeño grano en esa condición no es nada, pero cuando se planta y germina ahí si toma importancia, porque crece se hace grande y puede cumplir con el propósito para el cual se sembró.
El apóstol Pablo da la clave para el crecimiento de la fe, dice, la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. Y oír significa prestarle atención, para vivir por ella.
En otras palabras la pequeña fe que se tenga, hay sembrarla para que crezca, sino va a seguir siendo pequeña.
Recuerde que fe es, la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Lo que usted necesita en su diario vivir para solucionar cualquier inconveniente que aparezca, es tener confianza de que el Señor está de su lado, y que le dice; no temas cree solamente.
Por lo tanto usted si usted, amado amigo y hermano ¿quiere aumentar su fe? ¿Quiere estar tranquilo?
Comience a sembrar fe sabiendo y confiando que, al que cree, todo le es posible.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
miércoles, 19 de enero de 2022
¡Maravilloso amor de Dios!
En ese tiempo dirás: Te doy gracias, Señor, porque aunque estuviste enojado conmigo, tu ira ya pasó y me has devuelto la paz. Dios es quien me salva; tengo confianza, no temo. El Señor es mi refugio y mi fuerza, él es mi salvador. También ustedes podrán ir a beber con alegría en esa fuente de salvación, y entonces dirán: Den gracias e invoquen al Señor, cuenten a las naciones las cosas que ha hecho, recuérdenles que él está por encima de todo. Canten al Señor, porque ha hecho algo grandioso que debe conocerse en toda la tierra. Den gritos de alegría, habitantes de Sión, porque el Dios Santo de Israel está en medio de ustedes con toda su grandeza. Isaías 12
Las personas normalmente cuando están atravesando algún momento difícil, el primer pensamiento es “Dios está enojado conmigo”. Y comienza con una serie de preguntas, pero no para auto-examinarse, sino más bien para cuestionarlo a Dios y tomarle un examen de todos los por qué, que surgen como consecuencia del momento que está atravesando.
Sin darse cuenta o no pensar que esa circunstancia en la cual está, no es por causa de Dios sino por causa propia de la persona. Quizás en la persona haya algo que debe cambiar, o algo que debe corregir, o tal vez, algo que debe ser fortalecido, o mejorado, y perfeccionado.
¿Cómo saberlo? Sencillamente mirándose en el espejo de la palabra de Dios. Si usted es creyente en Cristo sabrá en qué cosa debe ser perfeccionado, porque el Espíritu Santo le mostrará y apelará a su obediencia a esa palabra.
Si usted todavía no depositó su fe en Cristo, las cosas que le suceden son para que acepte el gran amor de Dios, a través de recibir a Cristo en su vida y con él, recibirá todo lo que usted necesita para una vida de plenitud. Como ser el perdón de sus pecados, la paz de Dios, la comunión con él, y esperanza renovada en la paternidad de Dios.
Entonces también usted dirá, te doy gracias Señor porque tú eres mi salvador, tú eres mi refugio, tú eres mi ayudador.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
sábado, 15 de enero de 2022
¡Qué decisión!
Nabucodonosor ordenó también que a esos jóvenes se les diera todos los días de los mismos alimentos y vinos que a él le servían, y que los educaran durante tres años, al cabo de los cuales quedarían a su servicio.
Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, y pidió al jefe del servicio de palacio que no le obligara a contaminarse con tales alimentos. Daniel 1: 8
Los jóvenes a los cuales se refería el rey de Babilonia que se les diera el mismo alimento que él consumía, son jóvenes Hebreos que habían sido llevados cautivos por su ejército, al término de una batalla contra Jerusalén.
Entre los cuales estaba este Daniel, un joven hebreo con una actitud diferente con respecto a su situación. Si bien él formaba parte de los cautivos, se consideraba libre para tomar decisiones propias. Y la primera decisión fue sabia, no contaminarse, no ser uno más del montón, ser y seguir siendo diferente, aunque eso significara un riesgo para su vida.
Pero entendió también que esa decisión le abría otras oportunidades, pues se apoyó sabiamente en el Dios de Israel, el Dios a quien servía. Aunque estaba en un lugar de cautiverio físico, seguía estando libre en el espíritu, su cuerpo lo tenían sus captores pero él como persona estaba en las manos de su Dios, estaba bajo su protección, y ninguno que ponga su confianza en Dios, será avergonzado declara las Escrituras.
No comer ni beber de lo mismo que comía y bebía el rey, significaba que Daniel no estaba dispuesto a consumir el alimento que le ofrece su enemigo, será muy lindo y atractivo esos manjares, pero ¿de qué manera lo consigue? ¿Adónde conduce? Tampoco va a saciar su sed con el vino de la corte que tal vez le haría olvidar su situación actual que era de cautivo. Daniel prefería comer legumbres y beber agua que es el alimento fresco que proviene de parte de Dios el creador, eso hizo que Daniel estuviere correctamente alimentado y con sus facultades mentales libre de contaminación pagana, al momento de ser requerido por el rey.
Dios recompensa esa actitud de Daniel, y hace que Daniel sea más sabio que todos los sabios del rey babilónico. Aunque seguía estando en cautiverio físico, continuaba libre para servir al Dios de Israel. Trabajaba en Babilonia, estaba bajo las órdenes del rey babilónico, pero obedecía y servía a Dios el Padre celestial.
Amigos y hermanos en Cristo esta maravillosa historia de Daniel, nos muestra que no es el lugar físico donde nos encontremos, sino más bien la posición espiritual donde estemos, y solo hay dos lugares espirituales posibles, estar en Cristo, o estar fuera de Cristo.
Permítame preguntarle; ¿Dónde se encuentra usted?
Porque de eso depende una vida de victoria, aun estando físicamente en manos y en territorio enemigo.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
viernes, 14 de enero de 2022
El llamamiento de Dios y sus exigencias
Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción, al hacernos conocer a aquel que nos llamó por su propia grandeza y sus obras maravillosas. Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo. Y por esto deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta; a la buena conducta, el entendimiento; al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción; a la devoción, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor.
Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no las posee es como un ciego o corto de vista; ha olvidado que fue limpiado de sus pecados pasados. Por eso, hermanos, ya que Dios los ha llamado y escogido, procuren que esto arraigue en ustedes, pues haciéndolo así nunca caerán. De ese modo se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
2 Pedro 1:3-11
La vida cristiana, no es una vida rutinaria de cumplir con rituales eclesiásticos solamente, es mucho más que eso.
La vida en Cristo, es una vida desafiante y con mucha exigencia personal. Es una carrera hacia arriba con muchos obstáculos permanentes, pero tiene una plataforma de descanso que acompaña durante el trayecto, para que cuando la persona se sienta cansada a punto de desfallecer, puede descansar ahí. Esa plataforma es Cristo.
La vida cristiana, es una vida de esfuerzo y superación diaria, compitiendo con uno mismo tratando de ser cada día mejor persona, sin creerse mejor que los demás, sino diferente, cada día tratar de acercarse más al modelo de vida que nos mostró nuestro Señor Jesucristo.
Para lograr eso es necesario estar atento a la enseñanza bíblica, saber discernir qué cosa hace Dios en mi vida, y que cosa debo hacer yo para mantener eso y continuar creciendo en el conocimiento de mi Dios y Señor. En este pasaje se encuentra una guía práctica de conducta propia del creyente, que mantiene siempre en victoria aun en medio de circunstancias adversas.
El Señor fortalezca espiritualmente por medio de su Santo Espíritu, a cada uno que quiera vivir de esta manera.
Los abraza en Cristo. P. Sosa.