martes, 30 de marzo de 2021

¡Observar y tener cuidado!

 

Un siervo del Señor no debe andar en peleas; al contrario, debe ser bueno con todos. Debe ser apto para enseñar; debe tener paciencia  y corregir con corazón humilde a los rebeldes, esperando que Dios haga que se vuelvan a él y conozcan la verdad,  a fin de que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene presos para hacer de ellos lo que quiera. 2 Timoteo 2:24-26

Ser siervo de Dios es un privilegio, pero también es una gran responsabilidad. Un privilegio por estar al servicio del Rey de reyes y Señor de señores, y una responsabilidad porque debemos ser, andar y actuar conforme al carácter del Señor al cual decimos servir.

Dios por medio de su palabra establece los requisitos de cómo debe ser la persona que quiere servir al Señor, que es lo que debe hacer y cómo lo debe hacer, sin aceptar estos requisitos bíblicos, la persona no puede ser considerada un siervo de Dios.

Si observamos bíblicamente la vida religiosa de estos últimos tiempos, vemos que hay muchos trabajadores independientes, trabajando para el reino de los cielos, están en esa condición por no aceptar las exigencias de vida y conducta del reino de Dios. Esas personas prefieren vivir la vida a su manera, sin someterse a la palabra de Dios, aunque también quieren ser consideradas como siervos o siervas de Dios, lo cual es incompatible. Por esa situación de vida, se vuelven legalistas, exigen a los demás lo que ellos mismos no están dispuestos a realizar. La palabra de Dios advierte;  Los fariseos y los maestros de la Ley son los que más conocen la ley de Moisés.  Ustedes deben hacer todo lo que ellos digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque enseñan una cosa y hacen otra. Imponen mandamientos muy difíciles de cumplir, pero no hacen ni el más mínimo esfuerzo por cumplirlos. Todo eso lo hacen para que la gente los vea y los admire. Mateo 23

Esto quedó registrado en las Sagradas Escrituras para que no seamos engañados y podamos crecer en la gracia y el conocimiento del Hijo de Dios.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

jueves, 25 de marzo de 2021

¡Para meditar!

 

Debes saber también que en los últimos días, antes de que llegue el fin del mundo, la gente enfrentará muchas dificultades. Habrá gente egoísta, interesada solamente en ganar más y más dinero. También habrá gente orgullosa, que se creerá más importante que los demás. No respetarán a Dios ni obedecerán a sus padres, sino que serán malagradecidos y ofenderán a todos.  Serán crueles y violentos, no podrán dominar sus malos deseos, se llenarán de odio, dirán mentiras acerca de los demás, y odiarán todo lo que es bueno.  No se podrá confiar en esos orgullosos, porque actuarán sin pensar. En vez de obedecer a Dios, sólo harán lo que les venga en gana.  Dirán que aman y respetan a Dios, pero con su conducta demostrarán lo contrario. No te hagas amigo de esa clase de gente. 2 Timoteo 3

¡Qué actualizada esta enseñanza y recomendación apostólica! ¡Pareciera que fue escrita hoy! Esto más que nunca confirma para los escépticos, la actualidad y vigencia de la biblia como palabra de Dios. Por esto es tan importante que cada persona que quiera vivir bien, vivir tranquila, vivir segura, vivir protegida, debe leer la biblia, y meditar en eso que lee, así estará consciente de la realidad en la cual vivimos, y nada le tomará por sorpresa. Podrá saber también cómo protegerse y cuál es la solución a esta situación actual. En este capítulo, si lo lee todo, descubrirá que usted puede vivir seguro y confiado en medio de toda esta situación violenta y peligrosa. ¿Cómo? Confiándole su vida al Único que puede darle seguridad y protección, Jesucristo el Hijo de Dios. Él dijo; He aquí, Yo estoy con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo.

¡Anímese! Entregue su vida a Cristo, Él le ayudará a tomar decisiones sabias y correctas en su diario andar.

Los abraza en Cristo. P. Sosa 

martes, 23 de marzo de 2021

¡Ya está viniendo!

 


¡Jesucristo está viniendo, el Señor que me salvó!

Viene por cada persona, que con su sangre limpió.

Seremos varios millones, los sacados de este mundo,

Nos reuniremos en el aire, rodeados de su amor,

Aunque seamos millones, un alma y un corazón.

¡Qué glorioso ese momento! Ver a Cristo el Salvador,

No como un manso Cordero, sino como el que venció

En esa cruz de madera donde al diablo lo derrotó.

 

Viviremos para siempre con Jesús nuestro Señor,

Donde mora la justicia, donde el dolor ya no habrá,

Ni sufrimiento, ni muerte, menos aún separación,

Este es un reino de amor, donde su presencia reina,

Donde nada impedirá, que su voluntad se haga,

Con alegría con gozo, celebrando a nuestro Rey,

Teniéndonos por dichosos por estar muy junto a él,

Por toda una eternidad en presencia del Gran Rey.

*PS 2020