sábado, 31 de octubre de 2020
miércoles, 28 de octubre de 2020
¡Adorar!
Adoraré al Padre eterno en tiempo de oscuridad,
El estar en su presencia me brinda seguridad,
Ninguna calamidad en ese altar puede entrar
Porque Dios tres veces Santo, tiene toda autoridad.
Me gozo dando alabanzas por su amor y su bondad,
Le doy gracias porque en mí mostró su misericordia,
Aunque no lo conocía, con su amor Él me llamó,
Y me adoptó como hijo, ¡eso es felicidad!
Me dijo todo lo bueno que un hombre pueda saber,
Si dispone el corazón para instruirse en su
ley,
Esa ley perfecta y santa, que cambia a las personas,
Cuando saben escuchar lo que Dios ha dicho siempre,
Que su palabra es eterna, hace bien al alma humana,
Que su espíritu alimenta, también da sabiduría,
Hace que toda persona, procure siempre lo bueno,
Conduciendo siempre a Cristo, como el Salvador eterno.
*PS
martes, 27 de octubre de 2020
domingo, 25 de octubre de 2020
Dice la Biblia.
Ustedes son la sal de este mundo.
Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve
para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea. Mateo 5:13
¿Cómo podemos ser sal? ¿Cuáles son
las cualidades de la sal?
Es interesante pensar en la sal. Con
ella se da el sabor a las comidas, y se utiliza para conservar carne en buen
estado fuera de la heladera, evita la putrefacción en algunos alimentos. También
se debe recordar que la sal en exceso, hace que los alimentos sean incomibles,
y también trae sus complicaciones en la salud humana, pero, la falta de sal
deja sin sabor. Así que, hay que ser muy equilibrados con el uso de la sal.
Ahora bien, pensemos en nuestras
vidas, ¿Ponemos sabor al ambiente dónde estamos? ¿Ayudamos a que las vidas que
nos rodean no se deterioren? ¿Buscan estar con nosotros?
A usted le habrá pasado que, le gusta
estar con alguna persona en particular, que le hace bien escucharla, aunque a
veces los encuentros sean ocasionales y con personas no muy conocidas. Así también pasa con usted, aunque muchas
veces no se da cuenta, habrá personas que le buscan porque les hace bien estar
con usted, le gusta pasar tiempo al lado suyo, le gusta escuchar lo que usted
dice, le gusta su comportamiento, le agrada su vida. ¿Sabe por qué? Porque
usted estando en Cristo, sin proponerse le da sabor a la vida de esa persona,
pone esperanza, le inyecta fe, despierta confianza. Y usted quizás no se dé
cuenta, pero está siendo sal para la vida de esas personas. Por lo tanto
continúe fortaleciendo su comunión con El Señor Jesucristo, y seguirá poniendo
sabor a la vida donde quiera que esté. Donde hay un enfermo, traerá sanidad,
donde hay desánimo, dará fortaleza, donde hay tristeza pondrá alegría y donde
hay derrota, mostrará una vida victoriosa en Cristo.
Mientras usted sea sal en este mundo,
nadie podrá pisotearla, aunque lo intenten, porque usted es necesario y útil en
el lugar que Dios le puso, en su familia, en el trabajo, con los amigo, en el
barrio y en todo ámbito donde usted se mueva. Que la presencia maravillosa del
Espíritu de Dios, le enseñe, capacite y fortalezca para cumplir con este
propósito divino.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
jueves, 22 de octubre de 2020
La fe práctica.
Ante tanta incertidumbre social, laboral, política y económica,
esto dice la Biblia.
Pelea la buena batalla de la fe, echa
mano de la vida eterna. 1Timoteo 6:12
La fe es un don precioso que tenemos todos los seres humanos, el
problema es que muchas veces se deposita en lugar equivocado, donde no reditúa
ningún beneficio personal.
Sin embargo la fe nos fue dada para nuestro bien, es para
agradar a Dios nuestro creador y acercarnos a él.
Las personas continuamente manifiestan tener fe, ser muy
religiosas, pero sus vidas permanecen vacías de contenido espiritual que muchas
veces terminan en un pozo depresivo, sin saber dónde ir o a quién acudir ni en quien creer para salir de esa
situación.
Se olvidan que es ahí, donde hay que pelear la buena batalla de
la fe para mejorar la calidad de vida terrenal y alcanzar la vida eterna.
Pero ¿cómo, dirá usted? Poniendo la fe en el lugar correcto, o
sea en Cristo, quien es el autor y consumador de la fe, para el que cree todo
le es posible.
Pelear la buena batalla, significa dejar de confiar en aquella
persona, religión u objeto que no ha podido satisfacer las necesidades
espirituales o física cuando más lo necesitó, aun cuando por mucho tiempo
confió en ello siguiendo la tradición familiar, y depositar su fe, en la única
persona que dijo; No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios.
Y la gloria de Dios se ve cada día en la vida de las personas
que han puesto su confianza en Cristo.
Dios se glorifica cuidando, consolando, proveyendo, sanando y
satisfaciendo todas las necesidades humanas de los que confían en Él en medio
de un contexto de corrupción, engaño, mentira, injusticia y pobreza que abruma
el alma humana.
Si usted todavía no deposito su fe en Jesús, puede hacerlo
ahora. No es necesario continuar en esa situación de angustia y soledad, hay
esperanza cierta de mejora, no de parte del ser humano ni de la política, ni de
los gobernantes, tampoco de la religión, sino de Dios que ama profundamente al
ser humano sin distinción de raza, posición social o situación personal.
¡¡¡Comience a pelear usted también la buena batalla de la fe!!!
Por fe dígale a Jesús que lo necesita, que perdone sus pecados,
que entre a su vida que hay lugar para él en su corazón. Eche mano de la vida
eterna.
Los abraza en Cristo P. Sosa



