domingo, 31 de mayo de 2020
sábado, 30 de mayo de 2020
viernes, 29 de mayo de 2020
¡Ya está viniendo!
¡Jesucristo está viniendo, el Señor que me salvó!
Viene por cada persona, que con su sangre limpió.
Seremos varios millones, los sacados de este mundo,
Nos reuniremos en el aire, rodeados de su amor,
Aunque seamos millones, un alma y un corazón.
¡Qué glorioso ese momento! Ver a Cristo el Salvador,
No como un manso Cordero, sino como el que venció
En esa cruz de madera donde al diablo lo derrotó.
Viviremos para siempre con Jesús nuestro Señor,
Donde mora la justicia, donde el dolor ya no habrá,
Ni sufrimiento, ni muerte, menos aún separación,
Este es un reino de amor, donde su presencia reina,
Donde nada impedirá, que su voluntad se haga,
Con alegría con gozo, celebrando a nuestro Rey,
Teniéndonos por dichosos por estar muy junto a él,
Por toda una eternidad en presencia del Gran Rey.
PS
jueves, 28 de mayo de 2020
Salmo para reflexionar
Por la palabra del Señor fueron creados los cielos,
y por el soplo de su boca, las estrellas.
Él recoge en un cántaro el agua de los mares,
y junta en vasijas los océanos.
Tema toda la tierra al Señor;
hónrenlo todos los pueblos del mundo;
porque él habló, y todo fue creado;
dio una orden, y todo quedó firme.
El Señor frustra los planes de las naciones;
desbarata los designios de los pueblos.
Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre;
los designios de su mente son eternos.
y por el soplo de su boca, las estrellas.
Él recoge en un cántaro el agua de los mares,
y junta en vasijas los océanos.
Tema toda la tierra al Señor;
hónrenlo todos los pueblos del mundo;
porque él habló, y todo fue creado;
dio una orden, y todo quedó firme.
El Señor frustra los planes de las naciones;
desbarata los designios de los pueblos.
Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre;
los designios de su mente son eternos.
Salmo 33:6-11
miércoles, 27 de mayo de 2020
¡Para este tiempo!
Asegúrate de saber cómo están tus rebaños;
cuida mucho de tus ovejas;
pues las riquezas no son eternas
ni la fortuna está siempre segura.
cuida mucho de tus ovejas;
pues las riquezas no son eternas
ni la fortuna está siempre segura.
Cuando se limpien los campos y brote el verdor,
y en los montes se recoja la hierba,
las ovejas te darán para el vestido,
y las cabras para comprar un campo;
tendrás leche de cabra en abundancia
para que se alimenten tú y tu familia,
y toda tu servidumbre.
y en los montes se recoja la hierba,
las ovejas te darán para el vestido,
y las cabras para comprar un campo;
tendrás leche de cabra en abundancia
para que se alimenten tú y tu familia,
y toda tu servidumbre.
Proverbio
27:23-27
domingo, 24 de mayo de 2020
¡Derecho de admisión!
¡Qué hermosa esperanza de vida eterna con Dios, y en un lugar
maravilloso!
Libre de oscuridad, libre de violencia, libre de enfermedad,
libre de contaminación, libre de muerte, libre de maldad, libre de todo lo que
hace daño a una persona.
Dicen las Sagradas Escrituras; En la santa ciudad no vi
ningún templo, porque su templo es el Señor, el Dios todopoderoso, y también el
Cordero. La
ciudad no necesita que el sol o la luna la iluminen, porque el brillo de Dios
la ilumina, y el Cordero es su lámpara. Gente de
todos los países caminará a la luz que sale de la ciudad, y los reyes de la
tierra le entregarán sus riquezas. Los portones de
la ciudad no se cerrarán de día, y allí nunca será de noche. Le entregarán las riquezas y todo lo bello de los países. Pero nunca entrará en ella nada que desagrade a Dios; no entrarán
los que han adorado a dioses falsos, ni los objetos que hayan usado en su culto.
Sólo podrán entrar los que tengan anotados sus nombres en el libro del Cordero.
En ese libro están anotados los que recibirán la vida eterna. Apocalipsis
21:22-27
¡Hermosa es la vida! Más cuando se tiene la certeza que ésta
no termina acá, sino que hay una eternidad para continuar viviendo.
Pero debemos saber que Dios ejerce el derecho de admisión con
todos los que quieran entrar en su reino. Sólo podrán entrar los que tengan anotados
sus nombres en el libro del Cordero. En ese libro están anotados los que
recibirán la vida eterna.
Usted, si, usted, ya tiene anotado su
nombre en el Libro de la Vida.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
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