martes, 26 de noviembre de 2019

Para reflexionar.


La pobreza humana es hija natural de la injusticia social. Engendrada en los oscuros burdeles de la política errática en la distribución de los recursos.
No se origina por la falta de recursos materiales, sino por la falta de sensibilidad en los que tienen la responsabilidad de repartir con equidad los bienes disponibles que pertenecen al pueblo.

jueves, 21 de noviembre de 2019

¿Cómo trato a los demás?


Hay caminos que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte.
Proverbio
Traten a los demás como quieren que les traten a ustedes. Jesucristo
Debemos acordarnos que la sociedad la formamos entre todos los seres humanos y nuestra conducta individual hará que sea la conducta de la sociedad, por eso es muy importante como vivimos.
Detenernos a reflexionar ¿Qué camino estoy transitando? ¿Será el ancho o el angosto? ¿Cómo saberlo?
Es fácil, si usamos esta palabra de Jesús como espejo, para mirar nuestro andar diario y comparar.
Mi conducta ¿cómo es?   Mis pensamientos ¿son honestos?
Mis acciones ¿son correctas?   Mis obras ¿son buenas?
Mi vida ¿es transparente?
De acuerdo a la respuesta que me da su palabra, sabré como y donde estoy, sabré que camino estoy transitando y además sabré qué estoy aportando para el bienestar de la sociedad.
Por esta situación que vivimos los seres humanos, es que Dios tuvo que enviar a su Hijo Amado a este mundo en forma humana, para enseñarnos que se puede vivir bien, obedeciendo los consejos de Dios.
Venciendo aquello que domina al ser humano, y le hace hacer cosas malas, que destruye la buena relación entre hermanos de raza, y con la creación toda, esto es venciendo los malos deseos y al pecado que afecta la vida humana.

Leemos en el evangelio de Juan 10 esto que dice Jesús; El ladrón, el diablo, no viene más que a robar, y matar, y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Es maravilloso saber que Dios por medio de su Hijo nos ofrece una vida plena de victoria sobre el mal y la maldad, y poder vivir una vida de satisfacción personal y grata a los ojos de Dios y de las personas.