martes, 19 de marzo de 2024

Dios tiene el derecho de admisión para el reino de los cielos.

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 1 Corintios 6:9

Si quieres entrar al reino de Dios, es necesario nacer de nuevo en Cristo. Él es el Camino a seguir y es la Puerta de ingreso. No existe ninguna otra opción.

Los seres humanos somos campeones a la hora de reclamar derechos. Personalmente, pienso, creo, considero, que mis derechos, es algo que obtengo siendo responsable con mis obligaciones. Porque, si soy injusto con los demás, ¿Cómo pretendo que sean justos conmigo? Es verdad, en el mundo hay mucha injusticia, porque cada persona hace lo que bien le parece, no importa mucho si es bueno o es malo, mientras le guste lo hace.

Por supuesto, no toma conciencia de las consecuencias que traen aparejadas esas decisiones equivocadas o apresuradas. Pero, cuando aparecen las consecuencias, se sienten víctimas de las circunstancias, o se victimizan diciendo ¿Por qué a mí?

Deben entender que, cada decisión tomada, conlleva un beneficio o una consecuencia para quien ha tomado la decisión. Por eso es necesario acordarse que existe una ley natural que hace cosechar lo que cada uno siembra, y así prestar atención a cada palabra, actitud, conducta o comportamiento en el momento de hacer, o decir algo que pueda afectarme, o afectar a otros.

En nuestra relación con Dios es diferente. Los seres humanos no tenemos ningún derecho dentro de lo que es el reino de Dios, Porque el pecado nos alejó de Dios, por cuanto echó al hombre de su presencia. Ahora es Dios quien establece las condiciones,  qué debemos hacer para acercarnos a Él, en busca de perdón, aceptación, y adopción como hijos.

No es de cualquier forma, sino, dentro de las normativas del reino de Dios. Entiéndase, las normas del reino de Dios, no, las normas religiosas, porque el reino es de Dios, no de la religión. La única manera de entrar al reino de Dios, es a través del nuevo nacimiento, no existe otra manera, no la busque porque no la va a encontrar.

Jesús dijo; De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Y otra vez; De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Ahora bien, ¿Qué significa nacer de agua y del Espíritu? Al oír la palabra de Dios, somos convencidos por esa palabra, y con un corazón arrepentido creemos en Cristo, Dios por su gracia nos da vida y pone el sello del Espíritu Santo dentro de nosotros lo cual es la garantía de que somos hijos de Dios, porque hemos nacido de nuevo por la palabra de Dios en el Espíritu. Ahora en esta condición de hijos de Dios, recuperamos todo derecho y obligación que existe en una relación de Padre e hijo.

Por eso es Dios quien toma la decisión sobre, quien entra y quién no puede entrar, quien califica para el reino y quien no califica. Solo Dios y la persona saben si es hijo o no. 

La biblia dice esto con respecto a los que se arrepintieron de sus malos caminos y se acercaron a Dios por medio de Cristo. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:11. Por lo tanto están aptos para entrar en el reino de los cielos. Yo, a los doce años de edad, escogí vivir bajo las normas del reino de Dios, y hoy a mis setenta y un años estoy muy feliz de haberlo hecho.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

viernes, 15 de marzo de 2024

El cristiano no es mejor ni peor que los demás, es diferente. Por lo tanto seamos misericordiosos con el prójimo.

Nuestra justificación es por la gracia de Dios, no por algo que hayamos hecho.

Recuerda a los otros que se sometan al gobierno y a las autoridades, que sean obedientes y que siempre estén dispuestos a hacer lo bueno. Que no hablen mal de nadie, que sean pacíficos y bondadosos, y que se muestren humildes de corazón en su trato con todos. Porque antes también nosotros éramos insensatos y rebeldes; andábamos perdidos y éramos esclavos de toda clase de deseos y placeres. Vivíamos en maldad y envidia, odiados y odiándonos unos a otros. Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad, y, sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo. Pues por medio de Jesucristo nuestro Salvador nos dio en abundancia el Espíritu Santo, para que, después de hacernos justos por su bondad, tengamos la esperanza de recibir en herencia la vida eterna. Esto es muy cierto, y quiero que insistas mucho en ello, para que los que creen en Dios se ocupen en hacer el bien. Estas cosas son buenas y útiles para todos. Tito 3

La humanidad toda comenzó a transitar los últimos tiempos de la gracia de Dios para salvación a todo aquel que cree en Cristo. La salvación por gracia de Dios, tiene fecha de vencimiento, y está llegando al final, se crea o no, se acepte o no, se ignore o no. La puerta de la gracia está próxima a cerrarse. Cristo viene por los que somos suyos, y luego los que han rechazado la gracia de Dios, tendrán que pasar por un periodo de sufrimiento sin igual, es por esto la advertencia bíblica que dice; Hermanos, cuídense de que ninguno de ustedes tenga un corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios viviente. Al contrario, anímense unos a otros cada día, mientras dura ese «hoy» de que habla la Escritura, para que ninguno de ustedes sea engañado por el pecado y su corazón se vuelva rebelde. Porque nosotros tenemos parte con Cristo, con tal de que nos mantengamos firmes hasta el fin en la confianza que teníamos al principio. Por lo cual dice: Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice, no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron. Hebreos 3:12

Esto no es para asustar ni condenar a nadie, es un llamado a reflexionar en nuestra conducta diaria, a la luz de la palabra de Dios, siendo personas sabias en el trato y relación con los demás, alentándonos unos a otros a permanecer en la verdad bíblica, o sea en Cristo en quien está asegurada la salvación de nuestra alma.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 13 de marzo de 2024

Iglesia de Cristo.

¡Que no nos tome por sorpresa! ¡Cristo viene por nosotros!

Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

Más vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. 1 Tesalonicenses 5

La pronta venida del Señor es un tema que produce distintas reacciones, algunos esperamos con expectativas ciertas este acontecimiento y nos preparamos para eso, en cambios otros lo toman como algo muy lejano de ocurrir, y otros simplemente no lo tienen en cuenta en su diario vivir y por lo tanto no se preparan ni lo esperan, lo cual es un error.

Sabemos que la palabra de Dios es fiel y verdadera, y lo que Dios dice se cumple nos guste o no, creamos o no, y el arrebatamiento de la iglesia de nuestro Señor es una realidad, y según mi entender, no falta mucho para que eso ocurra.

Por lo tanto debemos ser entendido de los tiempos que estamos viviendo, dejar que el Espíritu Santo nos vaya mostrando y haciendo ver las señales que marcan las cosas que están sucediendo, y las que van a venir, así no nos toma por sorpresa, como les ocurrió a las diez vírgenes de la parábola, que cinco estaban preparadas y cinco se durmieron.

Los creyentes en Cristo somos hijo de luz, no de la noche, así que esto no nos debe tomar desprevenidos o incrédulos. Estemos alerta porque, este mismo Jesús que le han visto ir al cielo, así vendrá en las nubes a buscarnos para estar eternamente con Él.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

domingo, 10 de marzo de 2024

La buena noticia del día.

¿Sabía usted lo que la biblia dice, acerca de las personas que hemos creído en Cristo como nuestro salvador personal?

Nosotros somos una familia escogida, un sacerdocio al servicio del rey, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anunciemos las obras maravillosas de Dios, el cual nos llamó a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. Nosotros antes ni siquiera éramos pueblo, pero ahora somos pueblo de Dios; antes Dios no nos tenía compasión, pero ahora nos tiene compasión. 1 Pedro 2:9

¡Esto es algo difícil de creer! Pero es verdad, Dios transforma la vida de un pecador, en una vida santificada para servir a Dios y formar parte de su pueblo.

En la actualidad toda persona que se reconoce pecadora y quiere un cambio de vida, solo debe acercarse a Dios por medio de Cristo, con un corazón contrito y humillado esperando en la misericordia de Dios, para el perdón de sus pecados. Lo maravilloso es que para la persona, ¡la salvación no tiene costo alguno, es gratis, es un regalo de Dios, es por gracia! ¡Solo debe creer! La biblia dice; Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,
no por obras, para que nadie se jacte. Efesios 2:8.
En otra ocasión le preguntaron al apóstol Pablo; ¿qué tengo que hacer para ser salvo? El apóstol Pablo le contesta. Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos. Hechos 16:31. Esto es algo tan fácil de hacer, pero es muy difícil de creer que sea así, porque las enseñanzas religiosas dicen otras cosas, que hace casi imposible poder ser salvos.

La gran mayoría de las personas piadosas, traen esas falsas enseñanzas sobre Dios, el perdón de los pecados y la salvación eterna. Las religiones enseñan que Dios es malo, que siempre está dispuesto a castigar al pecador, y para ser perdonados por Dios hay que cumplir una serie de requisitos, que incluyen buenas obras, sacrificios, penitencias, promesas, cumplimientos de rituales, bautismos, confirmación y otras tradiciones religiosas. ¡Nada más lejos de la verdad!

Sin embargo cuando vamos a la biblia encontramos que; Dios es amor, que quiere que todas las personas sean salvas, que nadie se pierda. Es tan grande el amor, la misericordia y la compasión de Dios hacia el ser humano, Pues de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16, esta es la verdad del evangelio de Cristo.

Al creer en Cristo y su palabra, nacemos de nuevo, pasamos a formar parte del pueblo de Dios, y podemos contarle a todo aquel que quiera escuchar, lo maravilloso que es vivir en Cristo y ser miembro de la familia de Dios. Usted, ¿Ya forma parte de esta familia?

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

viernes, 8 de marzo de 2024

Cada uno es responsable de su forma de vida, delante de Dios.

Repite siempre lo que dice el libro de la ley de Dios, y medita en él de día y de noche, para que hagas siempre lo que éste ordena. Así todo lo que hagas te saldrá bien.  Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas. Josué 1:8-9

Esto fue lo que el Señor Dios le dijo a Josué, el encargado de introducir al pueblo de Israel a la tierra prometida. Josué tenía un largo camino a recorrer, varias batallas que librar y enemigos que derrotar para establecer al pueblo en la tierra que Dios le había dado.

Es muy interesante esta orden de Dios a su siervo ante la gran responsabilidad que le asigna, si prestamos atención veremos que todo lo que le dice, no tiene que ver con el enemigo a vencer, ni con el pueblo a guiar, sino que tiene que ver exclusivamente con Josué. No tiene que mandar a alguien que haga algo, ni pedir que otro realice algo, es él quien debe hacer lo que Dios le dijo, él es el responsable de que todo salga bien. Eso sí, tiene la garantía que si obedece, Dios estará con él en todo tiempo y lugar.

¿Qué es lo que manda Dios a Josué? Que se esfuerce y sea valiente para obedecer a Dios.

Pensemos, ¿Qué pide el Señor hoy a sus seguidores? Que seamos esforzados y valientes, para meditar y obedecer la palabra de Dios enseñada por el Espíritu de Verdad.

Si se quiere vivir bien, tener plena comunión entre hermanos, entre denominaciones y con el Señor, es necesario regresar a la obediencia al Señor, no solo saber lo que ha Dios le agrada, sino también vivir como a Dios le agrada. Eso es algo muy difícil de lograr en las fuerzas humanas, pero, si la palabra de Dios es lámpara a los pies y es luz en el camino, todo se hará a la manera del Señor.

El Señor pueda convencer a cada creyente y a su pueblo por medio de su Espíritu, lo valioso y necesario que es vivir como el Señor nos manda.

Feliz y bendecido fin de semana en familia.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 6 de marzo de 2024

Un salmo para reflexionar, especialmente en momentos de dificultad.

No te enojes por causa de los malvados, ni sientas envidia de los malhechores, pues pronto se secan, como el heno; ¡se marchitan como la hierba! Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la tierra y manténte fiel. Ama al Señor con ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos. Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda. Hará brillar tu rectitud y tu justicia como brilla el sol de mediodía. Guarda silencio ante el Señor; espera con paciencia a que él te ayude. No te irrites por el que triunfa en la vida, por el que hace planes malvados. Deja el enojo, abandona el furor; no te enojes, porque eso empeora las cosas. Pues los malvados serán arrojados del país, pero los que confían en el Señor tomarán posesión de él.

Dentro de poco no habrá malvados; por más que los busques, no volverás a encontrarlos. Pero los humildes heredarán la tierra y disfrutarán de completa paz. El malvado trama hacer daño al hombre bueno, y le lanza miradas cargadas de odio. Pero el Señor se ríe, porque sabe que al malvado se le acerca su hora. Los malvados sacan la  espada y tensan el arco para hacer caer a los pobres y humildes, ¡para matar a los de buena conducta! Pero su propia espada se les clavará en el corazón, y sus arcos quedarán hechos pedazos. Lo poco que tiene el hombre bueno es mejor que la mucha riqueza de los malos. Porque el Señor pondrá fin a los malos, pero sostendrá a los buenos.

El Señor cuida de los que viven sin tacha, y la herencia de ellos durará para siempre. En épocas malas, cuando haya hambre, no pasarán vergüenza, pues tendrán suficiente comida. Los malvados arderán como hierba seca; los enemigos del Señor se desvanecerán como el humo. El malvado pide prestado y no paga, pero el hombre bueno es compasivo y generoso. Los que el Señor  bendice heredarán la tierra, pero los que él maldice serán destruidos. El Señor dirige los pasos del hombre y lo pone en el camino que a él le agrada; aun cuando caiga, no quedará caído, porque el Señor lo tiene de la mano.

Yo fui joven, y ya soy viejo, pero nunca vi desamparado al hombre bueno ni jamás vi a sus hijos pedir limosna. A todas horas siente compasión, y da prestado; sus hijos son una bendición. Aléjate de la maldad y haz lo bueno, y tendrás siempre un lugar donde vivir. Pues el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles; pero destruye a los malvados y los deja sin descendencia. Los hombres buenos heredarán la tierra y vivirán en ella para siempre. El hombre bueno habla con sabiduría; el hombre bueno habla con justicia. Lleva en el corazón la enseñanza de su Dios; ¡jamás resbalarán sus pies! El malvado espía al hombre bueno, con la intención de matarlo; pero el Señor no dejará que caiga en sus manos, ni dejará tampoco que lo declaren culpable.

Tú, confía en el Señor, y obedécelo, pues él te enaltecerá y te dará el país como herencia. ¡Con tus ojos verás la destrucción de los malvados! He visto al malvado, lleno de altanería, extenderse como un árbol frondoso; pero se fue, dejó de existir; lo busqué, y no pude encontrarlo. Fíjate en el hombre honrado y sin tacha: el futuro de ese hombre es la paz. Pero los rebeldes serán destruidos por completo; el futuro de los malos será su destrucción. La ayuda a los hombres buenos viene del Señor, que es su refugio en tiempos difíciles. El Señor los ayuda a escapar. Los hace escapar de los malvados, y los salva,
porque en él buscaron protección. Salmo 37

Amados hermanos y amigos, es muy reconfortante y saludable vivir de acuerdo a los valores cristianos, nuestro presente terrenal y nuestro futuro eterno están asegurados en Dios nuestro Señor. Cuando me olvido de practicarlo en lo personal se me complican las cosas, es por eso que les animo a tenerlo presente en su diario andar.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

sábado, 2 de marzo de 2024

Reflexionando al comenzar un nuevo mes.

En tiempo de tanta esclavitud de corrupción de la política, de la moral y religiosa, debemos preguntarnos. ¿Cómo debemos usar esta libertad con la cual Cristo nos hace libres?

Estén, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estén otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solamente que no usen la libertad como ocasión para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros.
Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se comen unos a otros, miren que también no se consuman unos a otros. Gálatas 5:1 y 13

A todas las personas que vivimos en este mundo, nos gusta ser libres y vivir en libertad. Pero no todas consiguen concretar ese deseo. ¿Cuál será la razón?

Cada persona en este mundo vive esclavizada de su propia naturaleza pecaminosa, eso explica la inmoralidad, la corrupción, la violencia y la injusticia en la cual se vive. Solamente creyendo en Cristo y su obra en la cruz, podemos salir de esa condición. Esa es la libertad que Cristo ofrece.

La biblia es muy clara con respecto a la libertad, con la cual Cristo nos hace libres. Ahora bien, lo que hay que entender es que, esta libertad solo funciona permaneciendo en Cristo y su palabra, porque es ahí donde el Espíritu de verdad, nos enseña el correcto modo de vivir en esa libertad, sino la libertad, se convierte en libertinaje. También es verdad que muchas veces esas  personas que fueron libres en Cristo, los líderes religiosos los vuelven a esclavizar con  prácticas religiosas, ritualismo y tradiciones que nada tienen que ver con la salvación por gracia, que se recibe de Dios por medio de creer en Cristo.

Es muy importante conocer las Sagradas Escrituras y la enseñanza dada por el Espíritu de Cristo, quien nos lleva al verdadero conocimiento de Dios y así evitar ser engañados por falsos maestros, que con astucia hacen mercaderías de los creyentes. La biblia nos advierte; Mi pueblo es llevado cautivo, porque no tiene conocimiento. Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.

Las personas sin el conocimiento suficiente del evangelio de Cristo, son esclavizadas por el sistema religioso de las religiones, incluyendo la religión cristiana. Una vez que la persona pierde la libertad que Cristo le dio, pasa a ser un instrumento para esclavizar también a otros, con ritualismo y legalismo religioso. Es por todo esto que Jesús dijo; Si ustedes se mantienen fieles a mi palabra, serán de veras mis discípulos; conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:32.

Cristo nos libertó del pecado y de nuestra vieja naturaleza pecaminosa, ya no somos esclavos de nuestros malos deseos ni de nuestros malos pensamientos. El Señor nos hizo libres y más que vencedores, pues ninguna condenación hay para los que estamos en Cristo Jesús. Esa libertad hace que podamos en forma consciente escoger servir a Dios y vivir para él, pero no encerrados en un determinado lugar, sino donde vivimos, estamos y nos movemos.

La libertad que Cristo nos da, es para que en los hogares haya armonía, donde el esposo ame a la esposa, donde la esposa viva al amparo de su esposo, donde los hijos sean educados por sus padres, donde los padres educan y corrigen a sus hijos sin violencia. Somos libres para vivir de acuerdo a la palabra de Dios, y no esclavizados de las falsas  enseñanzas, que fluyen a raudales desde los púlpitos ocupados por los falsos maestros, que con astucias emplean las artimañas del error, infundiendo miedo, temor y confusión. Cuando leemos las Sagradas Escrituras, es necesario dejarnos enseñar por el Espíritu de Verdad, para no tergiversar el evangelio de Cristo,  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

En Cristo somos libres para, desarrollar las capacidades, los talentos y los dones que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, para que seamos testigo del amor, la misericordia, la compasión, y el poder de Dios obrando a nuestro favor. Por favor, esté atento, no se deje esclavizar, viva en la libertad con la cual Cristo le hizo libre.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.