lunes, 23 de octubre de 2023

Esto escribió el apóstol Pedro referente a este tiempo que estamos viviendo.

La venida del Señor por su iglesia, cada vez está más cerca.

Ésta es, queridos hermanos, la segunda carta que les escribo. En las dos he querido, con mis consejos, hacerlos pensar rectamente.  Acuérdense de lo que en otro tiempo dijeron los santos profetas; y del mandamiento del Señor y Salvador, que los apóstoles les enseñaron a ustedes. Sobre todo tengan esto en cuenta: que en los días últimos vendrá gente que vivirá de acuerdo con sus propios malos deseos, y que en son de burla preguntará: ¿Qué pasó con la promesa de que Cristo iba a volver? Ya murieron nuestros padres, y todo sigue igual desde que el mundo fue creado. Esa gente no quiere darse cuenta de que desde tiempos antiguos ya existía el cielo, y también la tierra, que Dios con su palabra hizo salir del agua y la mantiene en medio del agua. También por medio del agua del diluvio fue destruido el mundo de entonces. Pero los cielos y la tierra que ahora existen, están reservados para el fuego por el mismo mandato de Dios. Ese fuego los quemará en el día del juicio y de la perdición de los malos. Además, queridos hermanos, no olviden que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios. Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. Entonces los cielos se desharán con un ruido espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, quedará sometida al juicio de Dios. Puesto que todo va a ser destruido de esa manera, ¡con cuánta santidad y devoción deben vivir ustedes! Esperen la llegada del día de Dios, y hagan lo posible por apresurarla. Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán entre las llamas; pero nosotros esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios ha prometido, en los cuales todo será justo y bueno. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estas cosas, hagan todo lo posible para que Dios los encuentre en paz, sin mancha ni culpa. Tengan en cuenta que la paciencia con que nuestro Señor nos trata es para nuestra salvación. Acerca de esto también les ha escrito a ustedes nuestro querido hermano Pablo, según la sabiduría que Dios le ha dado. En cada una de sus cartas él les ha hablado de esto, aunque hay en ellas puntos difíciles de entender que los ignorantes y los débiles en la fe tuercen, como tuercen las demás Escrituras, para su propia condenación. Por eso, queridos hermanos, ya que ustedes saben de antemano estas cosas, cuídense, para que no sean arrastrados por los engaños de los malvados ni caigan de su firme posición. Pero conozcan mejor a nuestro Señor y Salvador Jesucristo y crezcan en su amor. ¡Gloria a él ahora y para siempre! Amén. 2 Pedro 3

En el mundo desde tiempos antiguos existen muchas profecías. Todas tienen cosas que decir sobre el fin del mundo. Pero, la profecía bíblica es la única verdadera, porque viene de Dios y cuenta con exactitud de detalles de los acontecimientos futuros, relacionados con el fin de los tiempos.   

Por lo tanto es necesario, prestarle mucha atención a todo lo que la biblia dice, para no estar angustiados ni desprevenidos ante lo que está aconteciendo. Las señales que mencionó nuestro Señor Jesucristo se están cumpliendo, en cualquier momento la iglesia de Cristo es sacada de este mundo, para que el resto de la profecía también se cumpla. Esto nos debe llevar a una vida de santidad y compromiso con el Señor y el prójimo. Esperando el rapto, pero sirviendo al prójimo a través de anunciarles la salvación por gracia.

El mundo espera a un superhéroe para que los salve, pero, el único salvador es nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien ya hizo todo lo necesario para la salvación del ser humano, solo espera la respuesta de cada persona a esa invitación del amor de Dios.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

viernes, 20 de octubre de 2023

¡Qué bueno es aceptar el mandamiento de Dios, en nuestra vida!

Este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 1 Juan 3:23

Nunca lo que Dios nos pide, nos manda o permite en nuestra vida es para nuestro mal, tampoco para hacernos daño, porque Dios es amor, y el amor no hace daño a nadie. Pero el amor del cual se habla en este contexto, es el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, con ese amor solamente podemos cumplir este mandamiento, porque con el amor nuestro, nunca podríamos amarnos unos a otros, por el egoísmo y la maldad que hay en nuestros corazones por causa de nuestra naturaleza pecaminosa. Esto dice la biblia; Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

En nuestra fuerza, jamás podemos amar a Dios, y menos aún a nuestro prójimo. Pero recuerde que Dios nunca va a pedirnos algo que no podamos hacer, es por eso que nos ha dado de su Espíritu, para que podamos obedecer sus mandamientos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

Toda esta ayuda está a disposición nuestra para que podamos amar a Dios, y amar al prójimo, creer en Jesús y creerle a Dios, de esa manera permanecer en Dios, y Dios en nosotros. La biblia dice; Todo el que tiene fe en que Jesús es el Mesías, es hijo de Dios; y el que ama a un padre, ama también a los hijos de ese padre. Cuando amamos a Dios y hacemos lo que él manda, sabemos que amamos también a los hijos de Dios. El amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga, porque todo el que es hijo de Dios vence al mundo. Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo. El que cree que Jesús es el Hijo de Dios, vence al mundo. 1 Juan 5

¡Maravilloso amor de Dios! Que nos enseña como amarle a Él y como amar al prójimo.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Partícipes de la naturaleza divina

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 2 Pedro 2:3

La vida en Cristo, nos ha sido dada para que nuestra calidad de vida en este mundo sea con propósito. Esto es lo que la biblia dice; Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

Nuestra naturaleza humana es inclinada al mal y la maldad, es por eso que Dios nos ha dado la salvación por gracia y nos bendijo espiritualmente en Cristo, haciéndonos participantes de su naturaleza divina. Ese cambio interior que Cristo produce en nosotros, nos capacita para una vida de santidad en Cristo, ya que Dios hizo todo lo necesario para darnos las herramientas, que edifican nuestras vidas.

Ahora a nosotros nos toca añadir con toda diligencia a nuestra fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. ¿De dónde sacamos eso para añadir? Quizás se pregunte usted. Todo eso está en el fruto del Espíritu de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, solo es cuestión de proponernos creer lo que dice la palabra escrita de Dios, utilizar esto que tenemos para no estar ociosos y sin frutos.

Pero recuerde siempre, esto no es para ser salvos, sino porque somos salvos por gracia, debemos vivir de esta manera para la gloria de Dios.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

 

lunes, 16 de octubre de 2023

Ataque a Israel. ¿Señales antes del fin?

Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: ¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo? Tengan cuidado de que nadie los engañe, les advirtió Jesús, Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: 'Yo soy el Cristo', y engañarán a muchos.
Ustedes oirán de guerras y de rumores de guerras, pero procuren no alarmarse. Es necesario que eso suceda, pero no será todavía el fin. Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. Todo esto será apenas el comienzo de los dolores. Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las naciones por causa de mi nombre. En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Mateo 24:3

La llegada del fin del mundo, es lo que a muchos les preocupa y con justa razón, porque somos humanos y estamos apegados a esta tierra. Para el cristiano esto no es un problema, porque nuestro Señor y Salvador Jesucristo viene por nosotros a sacarnos de este mundo y llevarnos con Él, antes de que la ira de Dios se desate sobre esta tierra.

¿Cómo sabemos que esto será así? Nuestro Señor y Salvador por medio de su palabra escrita, dejó varias señales que sucederán antes, para que estemos atentos y no seamos sorprendidos por los acontecimientos finales.

Las personas pueden creer o no creer, pueden reírse, pueden burlarse, pueden pensar que los que creemos esto estamos locos, o somos tontos e ilusos. Pero nada de eso hará cambiar los planes y propósitos de nuestro Dios para con su pueblo y con este mundo que está en rebeldía contra Él. Pero, para cada persona esto es cuestión de vida o muerte.

Para el fin del mundo, falta mucho todavía. El arrebatamiento de la iglesia, puede suceder en cualquier momento, y cuando eso suceda, dará comienzo los siete años de tribulación para los que se queden en esta tierra.

La buena noticia es que, LA PUERTA DE LA SALVACIÓN POR GRACIA, todavía está abierta. Jesús dijo; Yo soy la puerta: el que por mí entre, se salvará. ¿Qué estás esperando? ¡Entra por esa puerta y tendrás la seguridad de una salvación eterna! Después será tarde, será el lamento por no haber aprovechado la oportunidad, y salvarse costará muy caro.

¡Hoy es el día de salvación!  Por favor no sea incrédulo, crea en el Señor Jesucristo, y será salvo usted y su casa.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

sábado, 14 de octubre de 2023

¡Ya está viniendo!

¡Jesucristo está viniendo, el Señor que me salvó!

Viene por cada persona, que con su sangre limpió.

Seremos varios millones, los sacados de este mundo,

Nos reuniremos en el aire, rodeados de su amor,

Aunque seamos millones, un alma y un corazón.

¡Qué glorioso ese momento! Ver a Cristo el Salvador,

No como un manso Cordero, sino como el que venció

En esa cruz de madera donde al diablo derrotó.

 

Viviremos para siempre con Jesús nuestro Señor,

Donde mora la justicia, donde el dolor ya no habrá,

Ni sufrimiento, ni muerte, menos aún separación,

Este es un reino de amor, donde su presencia reina,

Donde nada impedirá, que su voluntad se haga,

Con alegría con gozo, celebrando a nuestro Rey,

Teniéndonos por dichosos por estar muy junto a él,

Por toda una eternidad en presencia del Gran Rey.

PS 2020