viernes, 13 de octubre de 2023

Llamamiento a una vida de santidad en Cristo.

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.  1 Pedro 1:13-23

La santidad en la vida del creyente es todo un tema, no siempre es aceptado por la persona, le da cosas decir “soy santo”, porque eso también implica ser diferente a la mayoría de las personas en su entorno social. Vivir en santidad, es vivir apartado del mal y de la maldad,  dentro de un entorno social pecaminoso, relacionándose con las personas, pero, sin participar de sus acciones, conductas y vocabulario. 

Cuesta entender que la santidad en una persona, no evita cometer errores o equivocaciones en su diario andar, pero esos errores cometidos, son justamente eso, errores, decisiones mal tomadas, pero no es su estilo de vida, ni su comportamiento habitual, ni bien se da cuenta y corrige esa actitud o conducta.

Una vida de santidad conlleva todo un aprendizaje de decisiones diarias a tomar en obediencia a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, por la sencilla razón que estamos acostumbrados a decidir de acuerdo a las circunstancias, y no siempre en concordancia con los principios y valores establecidos en la palabra de Dios. Pero hay que recordar que solamente el obrar del Espíritu Santo en nuestra vida, hace que diferenciemos entre lo bueno y lo malo de nuestras acciones y conductas.

El sistema del mundo actual está viciado de corrupción y pecado, por lo tanto no se puede tomar todo ejemplo de vida que ofrece, porque muchas veces está en conflicto con la moralidad bíblica afectando las conductas personales, y el comportamiento colectivo en la sociedad de la cual formamos parte.

Siempre debemos recordar lo que nuestro Señor ha dicho; estamos en el mundo, pero no somos del mundo, somos ciudadanos del reino celestial, y nuestra vida debe reflejar esa realidad, manifestando de esa manera que somos hijos del Dios, tres veces santo, por eso nuestra vida debe ser de santidad. Teniendo presente que; sin santidad nadie verá al Señor.

Los abraza en Cristo. P. Sosa

jueves, 12 de octubre de 2023

¡En Dios está mi esperanza!

 

El año está terminando, ya no queda mucho tiempo,

Las noticias no son buenas, en todo el mundo, problemas,

Tormentas, inundaciones, terremotos y volcanes,

Tempestades y violencia, dictadores y asesinos,

La vida, muy complicada, solo se vive el momento.

 

Esta triste realidad golpea fuerte el presente,

Las personas pasan hambre, injusticias y miserias,

Los gobiernos hacen promesas, que nunca van a cumplir,

Tal vez no quieran hacerlo, son promesas nada más,

Para llegar al poder, y desde allí dominar.

 

Hoy quiero hacer un balance, para saber con certeza,

Si hubo pérdida o ganancia, de los momentos vividos,

¿Cómo invertí yo mí tiempo? ¿De qué cosas me ocupé?

¿Ayudé al necesitado? ¿Defendí una causa justa?

¡Con Dios siempre hay esperanza para un futuro mejor!

PS 2021

miércoles, 11 de octubre de 2023

Sirviendo al Dios que nos salvó.

Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a una vida consagrada a él, no porque lo merecieran nuestras obras, sino porque tal ha sido su designio conforme al don que se nos ha concedido por medio de Cristo Jesús antes que el tiempo existiera. Un don que ahora se ha hecho manifiesto por la aparición de Cristo Jesús, nuestro Salvador, cuyo mensaje ha destruido la muerte y ha hecho brillar la luz de la vida y de la inmortalidad.

2 Timoteo 1:9-10

Todos aquellos que queremos servir a Dios, debemos tener en cuenta esto que dicen las Sagradas Escrituras, porque esto trae claridad a nuestro entendimiento en cuanto a quien estamos por servir y porqué.

Lo primero que debemos saber es que; para servir a Dios es necesario haber nacido de nuevo, no ser un religioso solamente. A partir de ahí, también entender que, hay muchas cosas espirituales desconocidas para nosotros, las cuales debemos ir aprendiendo con la ayuda del Espíritu de Cristo, nuestro salvador. Las personas tenemos conocimiento terrenal, pero para vivir, y llevar el mensaje celestial del reino de Dios, necesitamos discernimiento espiritual, porque solamente así sabremos lo que pertenece a Dios, y lo que no pertenece a Dios, aunque se parezca. 

Esto es muy importante tener presente, sin este conocimiento, podemos ser engañados por el enemigo de nuestras almas. Recordemos lo que Dios dice por medio del profeta Oseas; mi pueblo fue destruido por falta de conocimiento, y por medio del profeta Isaías dice; mi pueblo fue llevado cautivo por falta de conocimiento.

Estar al servicio de Dios es maravilloso, pero, no de cualquier forma, porque Dios es el Soberano, y nosotros simples instrumentos en sus manos. Si no es Él quien nos utiliza, sin duda que estaremos haciendo muchas cosas tal vez, pero no sirviendo a Dios.

Esto es saludable saber, para evitar caer en manos de personas inescrupulosas, que usaran nuestras vidas, para sus beneficios personales y no para extender el reino de Dios. La comunión íntima que desarrolle con Dios, hará que usted sepa con seguridad que es un instrumento útil en las manos de Dios, y eso también hará de usted, una persona humilde que glorifica a Dios, teniendo una vida consagrada a Él.

Por último, recuerde que conocer a Dios es mucho más que, asistir a los cultos, dar sus ofrendas, orar y leer su biblia. Conocer a Dios implica obediencia a su palabra, amar al prójimo, perdonar al ofensor, tener compasión de los perdidos, pagar las deudas contraídas, como así también los impuestos. Dejar las quejas y vivir una vida de gratitud hacia el buen Padre celestial, con los ojos puestos en Jesús, siguiendo sus pisadas.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

domingo, 8 de octubre de 2023

¿Es la vida que anhelamos?

 

Me pregunto y les pregunto, ¿tiene sentido la vida?

Encuentra satisfacción a lo largo de sus días,

Sus esfuerzos y sus sueños, ¿acaso no son frustrados?

En medio de la impotencia, ¿Cuáles son sus pensamientos?

¡Qué le propone la vida entre tanto sufrimiento!

Usted se ha puesto a pensar ¿Cómo salir de este embrollo?

 

Hace muchísimos años, que un humilde carpintero,

Propuso a cada persona, poder llegar a destino,

Él, se ofreció a ser el guía, a ser luz y ser camino,

Para que todo el que acepte transitar con valentía,

Entienda que el sufrimiento, la frustración y los miedos,

Son escalones que llevan y dan sentido a la vida.

 

La vida es una aventura, un constante desafío,

A cada paso propone, ¿nos quedamos, o seguimos?

La gracia está en continuar, aunque débil y cansado,

Trepar las altas montañas, cruzar caudalosos ríos,

Luchar con algunas fieras, escapar de algún peligro,

Conquistar la ansiada meta, ¡Feliz llegar al destino!

 

Por eso hay que recordar, que Jesús un día dijo,

Yo Soy ese buen camino en el cual deben estar,

Yo Soy la verdad que quieren cada día escuchar,

Yo Soy la vida abundante que todos quieren tener,

Yo Soy la esperanza viva, para una vida mejor,

Y solo Yo puedo darle, esperanza, fe y amor.

PS 2021

sábado, 7 de octubre de 2023

Para leer, meditar, pensar y decidir.

El Espíritu proclama que, en los últimos tiempos, algunos desertarán de la fe y prestarán oídos a falsos maestros y a enseñanzas demoníacas. Se trata de embaucadores hipócritas que tienen la conciencia empedernida y que prohíben tanto el matrimonio como el uso de ciertos alimentos, siendo así que Dios ha creado estas cosas para que los fieles, que conocen la verdad, disfruten de ellas dándole gracias. Pues todo cuanto Dios ha creado es bueno, y nada hay que sea pernicioso si se come dando gracias. Todo lo santifica la palabra de Dios y la oración. 1 Timoteo 4:1-5

Estamos en un momento muy complicado de la humanidad, con guerras, rumores de guerras, terremotos, volcanes, inundaciones, sequías, vientos huracanados, hambre y enfermedades en lugares pocos frecuentes, desplazamientos de ciudadanos de un territorio a otro, personas insensibles lucrando con estas situaciones, y un aumento feroz de armas nucleares para destrucción masivas, como así también leyes que acompañan y alientan la perversión humana. Todo indica que el final de la paz y fragilidad humana, no está muy lejos.

Sin equivocarnos podemos decir con toda seguridad que estamos viviendo los últimos tiempos. Porque toda ésta declaración que leemos en la biblia, está sucediendo delante de nuestros ojos. Lo triste de esto es que no se quiere reconocer que es así, y por esa causa muchos creyentes son engañados y acompañan este comportamiento.

Muchas personas dejarán de creer en la palabra de Dios, pero seguirán creyendo en las palabras humanas engañosas y diabólicas que le apartaran de la fe en Cristo, escuchando y siguiendo a los falsos líderes y maestros que les endulzan los oídos, pero los conducen a la apostasía y perdición, alejándolos de la confianza en Dios.

Les hacen falsas promesas de bienestar y prosperidad, pero que en definitiva solo encuentran angustias, tristeza y soledad, cuando pasan por diversas situaciones de conflictos familiares, sociales y laborales. No pueden ni saben cómo resolver esos problemas que los agobian, y piensan que Dios es quien está fallando, por eso dejan de tener comunión con Dios, alejándose del único que en realidad les puede ayudar.

Es necesario volver a recordar las Sagradas Escrituras, y dejar que sea el Espíritu de Cristo quien les guíe, enseñe y convenza, que la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Es tiempo de volver a la comunión y confianza en el Dios de la biblia. Es tiempo de creer y aceptar a Jesús el Hijo de Dios, como el único y suficiente salvador personal. El mundo va camino a su propia destrucción, pero usted no tiene necesidad de continuar en ese camino. Cristo el Señor le ofrece seguir el camino de la vida, creyendo y viviendo en Él.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

 

viernes, 6 de octubre de 2023

¡Terminando bien el año! Sanándonos unos a otros.

Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para ser sanados. La oración fervorosa del justo tiene mucho poder. Santiago 5:16

Pedro, acercándose entonces a Jesús, le preguntó: Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano si me ofende? ¿Hasta siete veces? Jesús le contestó: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Mateo 18:21

El perdón es algo que todos anhelamos recibir, pero no todos estamos dispuestos a conceder. Especialmente en el ámbito familiar y de las amistades, es donde más hay que aplicar esta enseñanza, porque es en esos ámbitos donde más ofensas ocurren, por descuido, por negligencia o por decir o hacer cosas sin pensar. Normalmente se piensa que lo que me hacen es tan grave que no tiene perdón. Se piensa, si ya perdoné una vez, no tengo porque volver a perdonar otra vez a la misma persona por más que me suplique.

Sin embargo cuando soy yo el que ofende al otro, considero que no es tan grave para no ser perdonado, aun cuando sean varias las veces que ofenda, y eso hace que no considere la necesidad de pedir perdón. Así actuamos normalmente las personas con respecto al perdón.

Pero la respuesta de Jesús al apóstol Pedro sobre el tema, nos confronta con una realidad que no siempre se quiere aceptar, no es suficiente perdonar una vez, es necesario seguir perdonando, todas las veces que alguien ofende y viene a pedir el perdón.

Por lo tanto, pensemos en cada una de nuestras acciones antes de realizarlas, con el propósito de no hacer daño al prójimo, porque después cuesta mucho reconocer y aceptar ese daño cometido, y como consecuencia se crean enemistades innecesarias, dañándose mutuamente.

Tal vez usted se está preguntando. ¿Cuántas veces debo perdonar al que me ofende? ¡Todas las veces que sea necesario! Porque todos ofendemos en algún momento, queriendo o sin querer, y lo hacemos muchas veces. Solo el perdón trae sanidad a las almas doloridas y todos lo necesitamos permanentemente. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para ser sanados. La oración fervorosa del justo tiene mucho poder. 

Feliz y bendecido fin de semana.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 4 de octubre de 2023

Liderazgo cristiano. ¿Un trabajo, o una vocación?

Las Sagradas Escrituras declaran cómo debe ser la que pastorea una congregación de hijos de Dios.

Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible. Debe ser esposo de una sola mujer y llevar una vida seria, juiciosa y respetable. Debe estar siempre dispuesto a hospedar gente en su casa; debe ser apto para enseñar; no debe ser borracho ni amigo de peleas, sino bondadoso, pacífico y desinteresado en cuanto al dinero. Debe saber gobernar bien su casa y hacer que sus hijos sean obedientes y de conducta digna; porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? Por lo tanto, el dirigente no debe ser un recién convertido, no sea que se llene de orgullo y caiga bajo la misma condenación en que cayó el diablo. También debe ser respetado entre los no creyentes, para que no caiga en deshonra y en alguna trampa del diablo. 1 Timoteo 3:1-7

Lo más lindo que le puede ocurrir a una persona, es ser llamado por Dios para servirle, poniéndolo al frente de una congregación, para atender a las personas que Dios rescató de una vida de perdición. El propósito del llamado siempre es para servir al prójimo, dándole enseñanza bíblica, alimento espiritual y llevarlo por el camino de santidad que conduce a la vida eterna. Entendiendo que las personas, no son objetos, ni trofeos de su propiedad, sino que son personas que pertenecen a Dios, quien ha perdonado sus pecados, lavándolas con la sangre de Cristo y adoptándolas como hijos. Por lo tanto, son personas muy valiosas para Dios y deben ser tratadas con amor, exhortándolas con la palabra y consolándolas en tiempo de pruebas.

Es por eso que la persona que quiere liderar una congregación, debe reunir todos los requisitos bíblicos que lo habiliten como tal. Su vida debe servir de inspiración para los demás, porque al estar en esa posición, es un ejemplo a seguir.

Recordando siempre que Dios al final pedirá cuenta de su trabajo, para recompensarlo. Dicen las Sagradas Escrituras; Compórtense no como si ustedes fueran los dueños de los que están a su cuidado, sino procurando ser un ejemplo para ellos. Así, cuando aparezca el Pastor principal, ustedes recibirán la corona de la gloria, una corona que jamás se marchitará. 1 Pedro 5:1-4

Por último, por favor la persona que esté tratando de congregarse con algún grupo, buscando ayuda para satisfacer una necesidad espiritual, tenga en cuenta esto, para no caer en el engaño de alguna secta que terminará arruinando su vida y familia.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.