martes, 11 de julio de 2023

¡El Señor Jesús nos advirtió!

Cuídense de esos mentirosos que pretenden hablar de parte de Dios. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Ustedes los pueden reconocer por sus acciones, pues no se cosechan uvas de los espinos ni higos de los cardos.

Mateo 7:15-16

Últimamente están apareciendo en las congregaciones personas que dicen hablar de parte de Dios, pero sus palabras y enseñanzas distan mucho de lo que dicen o enseñan las Sagradas Escrituras, eso trae mucha confusión entre los creyentes y las personas que quieren conocer a Dios. Las predicaciones y enseñanzas de estas personas más que nada anuncian condenación, cuando toda la enseñanza del evangelio en las Escrituras, es sobre el amor y la misericordia de Dios para dar salvación por gracia a las personas, por medio de la obra de Cristo en la cruz.

Por eso es necesario leer y meditar las Sagradas Escrituras, dejando que sea el Espíritu Santo quien les guie y enseñe la verdad, para no ser engañadas desde los púlpitos por estas personas que sin ningún temor de Dios, enseñan mandamientos de hombres, como si fueran de Dios. Hay que estar muy atentos y observar la conducta y el comportamiento de estos supuestos ungidos, porque como dijo Jesús; enseñan pero no viven lo que enseñan.

El apóstol Pablo también escribió diciendo; Por esto quiero decirles hoy que no me siento culpable respecto de ninguno, porque les he anunciado todo el plan de Dios, sin ocultarles nada. Por lo tanto, estén atentos y cuiden de toda la congregación, en la cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para que cuiden de la iglesia de Dios, que él compró con su propia sangre. Sé que cuando yo me vaya vendrán otros que, como lobos feroces, querrán acabar con la iglesia. Aun entre ustedes mismos se levantarán algunos que enseñarán mentiras para que los creyentes los sigan. Hechos 20:26-30

Con tristeza hay que reconocer que existen personas en las congregaciones que quieren tener el primer lugar en todo y tratan de poner mal a los demás, con tal de continuar manteniendo su lugar de privilegio, y esto incluye también a líderes, pastores y encargados de obra.

Ese tipo de persona hace mucho daño a la iglesia de Cristo, porque con su actitud, palabras y comportamiento, dan una mala enseñanza a las personas piadosas que recién están comenzando a conocer el camino del Señor, tergiversando las Escrituras para dar una enseñanza que esclaviza, en lugar de traer libertad espiritual. La vida de esa persona es guiada por sus propios pensamientos y no por el Espíritu de Cristo, es por eso que fundamentan sus predicaciones y enseñanzas en el miedo y el temor, cuando todas las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo se fundamentan en el amor al prójimo, la misericordia y compasión de Dios hacia las personas. Al meter miedo en las personas pueden manipularlas y así tener muchos seguidores. Lamentablemente sus seguidores siguen en la misma condición que ellos y su situación no cambia, continúan perdidos por estar lejos de Dios, aunque se congreguen todos los días y tengan participación en los cultos.

Para evitar caer en esa trampa religiosa, es necesario conocer las Sagradas Escrituras, porque la palabra de Dios no cambia, sigue siendo la misma, aun cuando esos falsos maestros quieran cambiar el mensaje de las buenas noticias. El apóstol Pedro inspirado por el Espíritu Santo, escribió esto a lo cual debemos prestar mucha atención. Esto hace más seguro el mensaje de los profetas, el cual con toda razón toman ustedes en cuenta. Pues ese mensaje es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que el día amanezca y la estrella de la mañana salga para alumbrarles el corazón. Pero ante todo tengan esto presente: que ninguna profecía de la Escritura es algo que uno pueda interpretar según el propio parecer, porque los profetas nunca hablaron por iniciativa humana; al contrario, eran hombres que hablaban de parte de Dios, dirigidos por el Espíritu Santo. 2 Pedro 1:19-21

Las falsas doctrinas o enseñanzas son producto de utilizar textos bíblicos, fuera de contexto lo cual es solo un pretexto para hacer decir a las Escrituras, lo que en realidad no dice, y como medio para transmitir el producto de la imaginación humana, sembrando dudas sobre la salvación por gracia de las personas. La biblia es el único libro cuyo autor está presente cuando la leemos, y podemos consultar con el autor cuando algo no entendemos. El Espíritu Santo es quien nos enseña correctamente y nos recuerda las palabras de Jesús, llevándonos a la verdad del evangelio.

Siempre hay que recordar que, Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñarme, para redargüirme, para corregirme, para instruirme en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

2 Timoteo 3:16-17

Si tenemos en cuenta toda esta advertencia bíblica, sin duda que no seríamos confundidos ni engañados.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

domingo, 9 de julio de 2023

Reflexión para comenzar la semana.

Receta para combatir el malestar y hacer el bien.

Dios bendice a los que cuidan de los pobres, y los pondrá a salvo cuando vengan las dificultades. Los cuidará y les dará vida, los hará vivir felices en la tierra prometida y no dejará que sus enemigos les hagan ningún daño.  Cuando se enfermen, Dios les dará fuerzas y les devolverá la salud. Salmo 41

Es maravilloso confiar en Dios y hacer el bien, porque eso hace que también nosotros estemos bien, con buena salud física, emocional y espiritual.

Todas las personas anhelan estar bien y que nada les pase, pero no todas están dispuestas a ocuparse de los demás. Justamente ahí es donde se equivocan, porque el ocuparse de la necesidad del prójimo hace que Dios se ocupe de nosotros, dándonos todo lo necesario para estar en condiciones de ayudar al necesitado físico, emocional o espiritual.

Estar bien no significa que nada malo nos ocurre, sino más bien es saber que a pesar de todo lo que nos pueda estar sucediendo, siempre habrá algo que podamos hacer en beneficio de los demás, y eso fortalece el ánimo. Tratando al prójimo como me gustaría que me traten, eso me libera de angustias y preocupaciones.

Les invito me acompañen a dar lo mejor de cada uno en beneficio de los demás, y no necesariamente tiene que ver con lo material, porque no es el dar, sino el darse por el prójimo. 

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

jueves, 6 de julio de 2023

¿Hacer las obras de Dios?

Entonces le preguntaron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado. Juan 6:28

Tal vez usted habrá escuchado decir o quizás lo dijo alguna vez, hay que hacer la obra de Dios. Normalmente eso lo asociamos con testificar, predicar, visitar, o también cuando se hace alguna cosa en el templo. Es muy del ser humano asociar todo con el hacer, y no tanto con el ser o el vivir. Sin embargo cuando las personas le preguntaron a Jesús, ¿Cómo poner en práctica las obras de Dios? fue una respuesta diferente a la esperada la que dio Jesús.

Seguramente esperaban que Jesús les dijera, tienen que hacer esto o aquello, o tal vez ir a un determinado lugar, o cumplir con ciertos rituales, creo que Jesús les sorprendió con esta respuesta que le dio, incluso hoy día creo que continúa sorprendiendo a muchos esa enseñanza.

Las personas muchas veces hacen cosas que no saben, o no están seguras si es lo que Dios quiere que se haga. ¿Por qué ocurre eso? Sencillamente porque no le creen a Dios, y por no creer, no llegan al conocimiento de Dios y su voluntad para con nosotros.

Por eso la respuesta de Jesús hace énfasis en creer en aquel que Dios ha enviado. Porque al creer en Jesús, tenemos un nuevo nacimiento espiritual. Dejamos de estar muertos espiritualmente o separados de Dios, se restaura la comunión con Dios, mediante el perdón de nuestros pecados, somos adoptados como hijos siendo sellados con el Espíritu Santo y la obra de Dios se manifiesta en nuestra vida, recibiendo la plena salvación.

Quizás usted se pregunte, ¿Qué es la obra de Dios? la respuesta nos dan las Sagradas Escrituras. La obra de Dios es algo que solamente él puede hacer, y tiene que ver con la restauración de todas las cosas creadas, que el diablo ha dañado, incluyéndonos a nosotros.

Esto es lo que dice la biblia al respecto. Cristo existe antes que todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden. Además, Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él, que es el principio, fue el primero en resucitar, para tener así el primer puesto en todo. Pues en Cristo quiso residir todo el poder divino, y por medio de él Dios reconcilió a todo el universo ordenándolo hacia él, tanto lo que está en la tierra como lo que está en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que Cristo derramó en la cruz. Ustedes antes eran extranjeros y enemigos de Dios en sus corazones, por las cosas malas que hacían, pero ahora Cristo los ha reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrena. Y lo hizo para tenerlos a ustedes en su presencia, santos, sin mancha y sin culpa. Pero para esto deben permanecer firmemente basados en la fe, sin apartarse de la esperanza que tienen por el mensaje del evangelio que oyeron. Colosenses 1:17-23

¡Esa es la obra de Dios! En la cual participamos creyendo en Jesús como nuestro Salvador, viviendo una vida apartada del mal y dando el mensaje de la salvación por gracia, a todos aquellos que quieran escuchar, orando por ellos para que sea el Espíritu Santo que los convenza, tal como lo hizo con nosotros. Practicar la obra de Dios es tener una vida grata a los ojos de Dios. No hay otra cosa que podamos hacer nosotros, porque todo ha sido hecho por Jesús en la cruz del calvario. Nosotros solo debemos andar en las buenas obras que Dios preparó de antemano para que andemos en ellas.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 5 de julio de 2023

¿Se aprenderá algún día?

  

¡Cortar! ¡Matar! ¡Destruir! Es la consigna del hombre,

 Parece hasta no importarle a quien daña o que destruye,

Sacarse gusto y deseo lo mueve en su diario andar,

No piensa en su conducta, y él también se hace daño,

Es feliz a su manera, a ¡quien le puede importar!

 

Así cortan arboledas, destruyen bosques y selvas,

Lo importante para ellos, es acumular dinero,

Matan vidas, matan sueños, y matan las ilusiones,

Destruyendo el hábitat, de pobladores isleños,

Así continúa el andar, así acumulan bienes.

 

Se afecta al eco sistema, destruyendo las especies,

El medio ambiente se daña, matando naturaleza,

¡Qué es lo más importante! ¡Qué cosas valen la pena!

Progresar de esa manera, es un asunto mezquino,

¡La vida es muy importante! ¿Se aprenderá algún día?

PS 2022

martes, 4 de julio de 2023

Nos apartamos del mal porque somos ¡Hijos del Dios viviente!

Miren cuánto nos ama Dios el Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios. Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es. Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.
Pero todo el que peca, hace maldad; porque el pecado es la maldad. Ustedes ya saben que Jesucristo vino al mundo para quitar los pecados, y que él no tiene pecado alguno. Así pues, todo el que permanece unido a él, no sigue pecando; pero todo el que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido. Hijitos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo, como él es justo; pero el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Precisamente para esto ha venido el Hijo de Dios: para deshacer lo hecho por el diablo. Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, porque tiene en sí mismo el germen de la vida de Dios; y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios. Se sabe quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo, porque cualquiera que no hace el bien o no ama a su hermano, no es de Dios. Éste es el mensaje que han oído ustedes desde el principio: que nos amemos unos a otros. 1Juan 3:1-11
La persona que ha nacido de nuevo en Cristo, es una persona santa apartada para Dios. Ya no se dedica a cometer pecado, eso no significa que nunca más va a pecar, sino que ahora depende de la guía del Espíritu y vive para hacer la voluntad de Dios.
Ahora bien, ¿Qué es hacer la voluntad de Dios? Es la pregunta que muchas personas se hacen. Generalmente la respuesta que les dan, está asociada con el templo, los rituales y el hacer cosas para Dios, lo cual la mayoría de las veces les complica la vida a los creyentes sinceros, porque tienen sus compromisos familiares, laborales y sociales los cuales le requieren mucho tiempo, y por distintas razones eso hace que no puedan cumplir con las actividades que se le asignan o demandan. Se presenta una disyuntiva, obedecen al pastor o líder con sus demandas para el templo, o se ocupan de sus responsabilidades familiares, laborales y con sus compromisos sociales que también le son necesarios. El no cumplir con lo que el líder les dijo, produce angustias, tristezas y desánimos porque sienten que le están fallando a Dios. ¿Será así?
Sin embargo la biblia dice; Ustedes saben cuáles son las instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús. La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios; y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido. Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad; por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre sino a Dios, quien les da a ustedes su Espíritu Santo. 
1 Tesalonicenses 4
¡Esto es glorioso! Hacer la voluntad de Dios no es complicado, no tiene que ver con actividades del templo. Sencillamente es tener una vida honesta, respetuosa, con responsabilidad siendo compasivo y misericordioso con el prójimo.
Los abraza en Cristo. P. Sosa.

sábado, 1 de julio de 2023

Practicando la vida en Cristo.

Por lo tanto, despójense de toda clase de maldad, todo engaño, hipocresía y envidia, y toda clase de chismes.  Como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche espiritual pura, para que por medio de ella crezcan y tengan salvación,  ya que han gustado la bondad del Señor.

Acérquense, pues, al Señor, la piedra viva que los hombres desecharon, pero que para Dios es una piedra escogida y de mucho valor.  De esta manera, Dios hará de ustedes, como de piedras vivas, un templo espiritual, un sacerdocio santo, que por medio de Jesucristo ofrezca sacrificios espirituales, agradables a Dios. 1 Pedro 2:1-5

Jesús dijo que el mundo entero yace bajo el poder del maligno, y las personas sin Cristo, son influenciadas por ese poder sin darse cuenta, y son propensas a cometer maldad en sus distintas formas. Solamente el poder de Dios puede librar a cada persona de esa influencia, siempre y cuando permita que Cristo sea el Señor y Salvador de su vida.

Toda persona que ha nacido de nuevo pertenece a Cristo, está en condiciones de practicar este estilo de vida, como así también de despojarse de toda clase de maldad, y de la hipocresía que impera en la sociedad actual que no conduce a nada bueno.

Todo esto pueden hacer las personas, pero no en sus fuerzas, sino aferrándose al Señor Jesucristo. Su preciosa enseñanza de vida por medio de su Espíritu Santo, nos brinda a través de su palabra todos los anticuerpos contra el mal y el maligno. Pero esa palabra escrita, hay que desearla y buscarla con ansias de beber esa leche espiritual, con el propósito de crecer en una vida con propósito.

Para un mejor aprovechamiento de esa palabra viva, hay que meditar en ella como dice el salmista, de día y de noche, masticarla constantemente para incorporar toda su enseñanza.

Esto es importante y necesario, tener presente como práctica en la vida cotidiana, para tener una vida victoriosa, y no ser parte de una sociedad que se va deteriorando día a día.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.