miércoles, 10 de mayo de 2023

¡Brillando en Cristo!

Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse.  Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa.  Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo. Mateo 5:14-16

Esta enseñanza de Jesús dedicada a sus seguidores, nos pone al frente mismo de la extensión del reino de Dios. Hace ver que la vida de un seguidor de Cristo no pasa desapercibida, es como la luz, se nota donde está presente sin emitir sonido alguno. Eso sí, debemos recordar que hay luces brillantes que iluminan todo, pero también hay luces tenues que apenas se notan, que no alcanza para iluminar un camino, sin embargo se deja ver, y otras que están tapadas de oscuro hollín, pero el mandato del Señor dice; procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que las personas alaben a nuestro Dios y Señor. Así que hay que ocuparse de eso.

La vida que vivimos, la actitud que tengamos, la conducta que mostremos, la acción que hagamos y las palabras que digamos, deben ser brillantes, o sea agradable al Señor y como consecuencia agradable a las personas que nos ven, eso hará que las personas nos respeten y también hace que Dios sea alabado y glorificado en nuestras vidas. ¿Es posible vivir de esta manera? Lo que a las personas les parece imposible, para Dios y con Dios se hace posible.

Recuerde que el salmista dice; Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera en mi camino. Por lo tanto si prestamos atención a las enseñanzas de Jesús oyendo y practicando la palabra de Dios, sin duda que nuestra vida brillará aun en medio de las peores circunstancias que nos toque vivir, no exentos de problemas, pero si victoriosos en medio de ellos. También es bueno recordar que el proverbio dice; El mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, así que sigamos recibiendo cada día la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, haciendo el bien a todos, eso hará que continúe brillando la luz de Cristo en nuestras vidas para la gloria de Dios.

Los abraza en Cristo. P. Sosa  

martes, 9 de mayo de 2023

¿Construir paz en medio de tanta agresividad y violencia?

No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.  Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos. Romanos 12:17

Los seres humanos por naturaleza somos vengativos. Estamos preparados y dispuesto a dar respuesta violenta a cualquier acción que creemos ofensiva, ya sea en la familia o fuera de ella. Sin darnos cuenta que nuestra actitud en lugar de ayudar a la paz y armonía, complica cualquier situación por más pequeña que sea. Un proverbio bíblico dice; La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más.

En este momento de la historia que vivimos, donde la agresividad física y emocional, con mucha discriminación. ¡Qué difícil recomendación! Esto que escribió el apóstol Pablo, es un ataque directo a nuestro orgullo y naturaleza humana. Pero, hay que recordar que los Escritos Sagrados son inspirados por el Espíritu de Dios. Incluyendo este versículo.

Como seres humanos somos inclinados al mal, por eso es necesario procurar hacer lo bueno, porque para hacer maldad no hay necesidad de ningún esfuerzo. Dios que conoce el corazón de las personas, guió al apóstol a escribir este consejo.

Normalmente buscamos que sea el otro que cambie su actitud agresiva hacia nosotros, y es por eso que se fracasa. Soy yo quien debe hacer todo lo posible para vivir en paz con todas las personas, algo no fácil de conseguir, pero sí, posible. La blanda respuesta quita la ira. Eso confirma que estar y vivir en paz con los demás, siempre va a depender de mi actitud. Al creyente en Cristo, el Espíritu de Cristo, le capacita dándole el dominio propio, que es el fruto del Espíritu. Con esa ayuda se puede hacer el bien a todos y vivir en paz con todos.

¿Vive Cristo en su vida? Entonces está capacitado para vencer el mal con un bien, y estar listo para ayudar a quien lo necesite.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

domingo, 7 de mayo de 2023

¿Qué es dar a Dios, lo que es de Dios, y al César lo que es del César?

Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.
Y le enviaron los discípulos… diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron. Mateo 22:15-22

Este pasaje bíblico nos cuenta el momento cuando los fariseos le hacen una pregunta tramposa a Jesús, con el propósito de acusarle según lo que decía con respecto al tema que le planteaban. Pero Jesús conocedor del pensamiento humano, le responde con sabiduría y los deja sin argumento.

Cuantas veces a nosotros nos pasa lo mismo, hay personas que se acercan para plantearnos situaciones que son tramposas. Preguntas que no buscan una respuesta sincera para aprender, sino preguntas que tienen doble sentido con el propósito de acusarnos de algo.

Es necesario ante cualquier pregunta, tomarse el tiempo para discernir cuál es la intención, y pensar la respuesta a dar. Sobre todo, depender del Espíritu de Cristo, para responder con sabiduría y no quedar avergonzado. Aun es bueno practicar esto entre hermanos de distintas congregaciones, porque hay veces que al encontrarnos, nos plantean preguntas con la clara intención de discutir o cuestionar algo de la congregación y sus prácticas, y no para crecer en el Señor a través de la comunión con otros hermanos.

Todo lo que tenga la imagen del César, le pertenece al César, como ser las discusiones sin sentidos, las acusaciones, los juicios, las enemistades, el odio escondido, el amor al dinero, el orgullo espiritual, las habladurías, los rencores, la malicia, la inmoralidad, etc. Pues, dejemos esas cosas que son del César, que disfruten los que son del César. Nosotros, demos a Dios lo que es de Dios. Ahora bien, usted se preguntará, ¿Qué es lo que debemos dar a Dios? Todo lo bueno que se relaciona con Dios y lo que tenga la imagen de Dios, es de Dios. La biblia dice; Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad, en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo. De ti proceden la riqueza y el honor; tú lo gobiernas todo. En tus manos están la fuerza y el poder, y eres tú quien engrandece y fortalece a todos. Por eso, Dios nuestro, te damos gracias, y a tu glorioso nombre tributamos alabanzas. 1 Crónicas 29:11-13

Esto nos enseña que, todo lo que somos y todo lo que tenemos, es de Dios. Entonces ¿Qué le podemos ofrecer? El Señor no necesita los bienes que puedo tener, no necesita el dinero que pueda ganar, no necesita mi presencia continuamente en el templo, menos aún que haga beneficios para recaudar fondos. Es verdad, todo eso necesita la institución a la cual se asiste, pero no es Dios quien pide, eso solo es parte de sostener materialmente el lugar donde se reúne la iglesia con el propósito de encontrarse con los hermanos físicamente y adorar a Dios juntos como familia.

Es aquí donde debemos prestar atención, porque nuestro Señor Jesucristo, vino a traernos y nos entregó a todos los que creemos en él, vida y vida en abundancia. Por lo tanto, todo lo que proviene de Dios, es de Dios, lo primero que debemos darle diariamente,  es nuestra vida. Eso no significa que se debe vivir en el templo y llenarse de actividades, eso es religiosidad, no vida de plenitud.

Cuando se desarrolla las tareas diarias, en el hogar, en el trabajo, en la calle, en el lugar donde hacemos las compras, con las amistades, en el deporte o recreación, es ahí que debemos ofrecerle a Dios lo que es de Dios, una vida llene del fruto del Espíritu, una vida rendida al Señor, una vida al servicio de mi prójimo, una vida de gratitud a Dios, una vida pública y privada tranquila y en paz, una vida que al observarnos las personas glorifiquen a Dios, en definitiva, una vida santificada al servicio del reino de Dios, llena de amor y misericordia mostrando lo hermoso que es vivir y disfrutar la vida en Cristo.

Los abraza en Cristo. P. Sosa

viernes, 5 de mayo de 2023

Esto manda Las Sagradas Escrituras.

Por lo tanto, es preciso someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo, sino como un deber de conciencia. También por esta razón ustedes pagan impuestos; porque las autoridades están al servicio de Dios, y a eso se dedican.

Denle a cada uno lo que le corresponde. Al que deban pagar contribuciones, páguenle las contribuciones; al que deban pagar impuestos, páguenle los impuestos; al que deban respeto, respétenlo; al que deban estimación, estímenlo.

No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amor que tienen unos con otros; pues el que ama a su prójimo ya ha cumplido todo lo que la ley ordena.  Romanos 13:5

Someterse a las autoridades es una frase que incomoda a muchos, quizás por una mala experiencia o simplemente por prejuicios. Lo que hay que entender es que lo que está diciendo la Escritura es, que hay que obedecer a las autoridades, en todo lo que ordenan para nuestro bienestar. No así, en aquellos atropellos con mala intención, ni las injusticias que quieran cometer o avasallamientos en contra de los legítimos derechos individuales.

Por eso es necesario también, cumplir con las obligaciones que tenemos como ciudadanos, viviendo dentro de las leyes vigentes, pagando los impuestos y contribuciones, porque eso nos brinda derechos como habitantes de la nación en que vivimos.

Lo que las autoridades hagan o dejen de hacer, es problema de ellos y tendrán que rendir cuenta ante los ciudadanos que los han elegido, y también ante Dios que les ha dado la oportunidad de hacer el bien, desde un lugar de privilegio. Nosotros al obedecer a Dios, somos guardados, cuidados  y protegidos por Dios. Además, podemos y debemos orar y pedir a Dios por las autoridades.

Por ultimo recuerde que, la única deuda que le es permitido al cristiano, es la deuda de amor, el amar al prójimo constantemente.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 3 de mayo de 2023

¿Qué es el reino de Dios?

La biblia dice lo siguiente al respecto.

Porque el reino de Dios no es cuestión de comer o beber determinadas cosas, sino de vivir en justicia, paz y alegría por medio del Espíritu Santo.  El que de esta manera sirve a Cristo, agrada a Dios y es aprobado por los hombres. Por lo tanto, busquemos todo lo que conduce a la paz y a la edificación mutua. Romanos 14:17

¡Qué difícil es entender lo que significa ser parte del reino de Dios! Muchas personas lo relacionan con actividades eclesiásticas y rituales a cumplir.

Pero, la realidad es que ser parte del reino de Dios, tiene que ver con la vida, la conducta, la actitud, el orden, el comportamiento, la responsabilidad, tratar con amor a la persona, sea quien sea, usar misericordia, ser compasivo, tener paciencia con los que todavía no han encontrado el camino.

Esto es lo que agrada a Dios y es aprobado por las personas. Todo el bien que se pueda hacer, sin mirar a quien, es lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua. Todo el ritualismo eclesiástico, si no conduce a esto, es pura religiosidad y no vidas consagradas a Dios y al servicio de Cristo.

Lo que se come,  se bebe o se hace, casi siempre conduce a enfrentamientos innecesarios, y a juicios separatistas, en cambio la vida en el Espíritu conduce al amor, la tolerancia, querer ayudar al prójimo. Vivir en el reino de Dios, es ser misericordioso y compasivos, dispuesto siempre a dar consuelo al alma dolorida. ¿Le gustaría ser parte del reino de Dios y vivir en él, amando a Dios y al prójimo? Si es así, entre en su habitación y póngase de acuerdo con Dios, por medio de Cristo, acepte las condiciones del reino, y, a ¡comenzar!

Los abraza en Cristo. P. Sosa.