viernes, 10 de marzo de 2023

Respondiendo una pregunta, y tal vez usted, también se haya hecho.

¿Por qué el pueblo evangélico no cree, ni adora las imágenes religiosas y por qué no hace peticiones a ellas?

La gran mayoría de las religiones utilizan imágenes o figuras para representar una deidad, así de esa manera los fieles pueden ver a quien está adorando o siguiendo, de otra manera sería imposible convencerlos para practicar esa religión.

No pasa lo mismo con el pueblo evangélico. Primeramente porque el evangelio no es una religión que hay que practicar, sino que es una nueva vida en Cristo que hay que vivirla. Además, el cristianismo evangélico no está fundamentado en enseñanzas humanas, prácticas religiosas o sacramentos ritualistas. Sino, en el creer y obedecer las enseñanzas de vida que nuestro Señor Jesucristo nos dejó. Viviendo en todo tiempo y lugar, ese estilo de vida diferente a lo que la sociedad propone. Esto es posible con la ayuda del Espíritu Santo, que vive en la persona que tiene a Cristo como su Salvador personal. La vida en Cristo, es diferente de cualquier otra práctica religiosa, porque es una vida sobrenatural, que se vive en lo natural, en el diario andar. Esto hace que la persona, no necesite ninguna imagen o figura que represente a la deidad, porque nuestro Dios está en nosotros, y nosotros vivimos en Dios.

La biblia dice;  Siendo, pues, descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano. Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan. Hechos 17:29

En el mundo existen muchas religiones que se fundamentan en el ocultismo esotérico, que tratan de desviar la atención al verdadero Dios, ofreciendo atractivas prácticas religiosas con imágenes, figuras, talismanes, y sahumerios que confunden y seducen a las personas que con sinceridad están en busca de la verdad espiritual para sus vidas, llevándolas por distintos caminos que lo alejan de Dios y las mantienen en la oscuridad.

Sin embargo, toda persona que viene a Cristo, y nace de nuevo espiritualmente, entiende que debe adorar al único Dios vivo y verdadero, que lo rescató de la condenación, sacándolas de las tinieblas y llevándolas a la luz de Cristo.

Somos seguidores del Cristo resucitado, y nuestro manual de vida, es la palabra  escrita de Dios. En la biblia leemos todos los mandamientos de Dios y las enseñanzas de Jesús para nuestro diario vivir. Además nos ha dado su Santo Espíritu para que viva en nosotros, y así capacitarnos para discernir la enseñanza espiritual que viene de Dios, para no ser engañados por espíritu malignos, que buscan destruir al ser humano. El mandamiento divino dice; No tengan otros dioses aparte de mí. No hagan ídolos, ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. No se arrodillen ante ellos, ni hagan cultos en su honor.

Éxodo 20:1. Nuestro Señor Jesucristo nos dijo; Todo lo que pidieran al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo piden en mi nombre, yo lo haré. Juan 14:12-14. Además, el Señor nuestro Dios, nos ha dejado mandamientos específicos, con respecto a las imágenes, y posibles figuras que el ser humano podría hacer, y qué actitud tomar con respecto a ellas, que lugar deben ocupar en cuanto a nuestra creencia y adoración a Dios.  

Por lo tanto, el pueblo evangélico no usa imágenes para su adoración a Dios, ¡porque es imposible representar físicamente con algo al Dios viviente! Además ¡Él está con nosotros!

El conocimiento de la persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es espiritual y no física, los que vivieron en la época cuando Jesús estuvo físicamente en esta tierra, lo vieron en lo físico nosotros lo vemos en el Espíritu.

No rezamos, ni oramos a los santos varones o mujeres, que ya han partido para estar en la presencia de Dios, porque esa práctica está prohibida por nuestro Dios.

Está escrito que ningún hombre o mujer, deberá consultar a los muertos o hablar con ellos. Levítico 20:27. Ellos ya cumplieron con el propósito de Dios en esta tierra, ahora ya se fueron a descansar, por lo tanto ya no tienen conexión con el mundo de los vivos, están en otra dimensión. Cuando en La Biblia leemos acerca de los santos, son aquellas personas que fueron santificadas por Dios en Cristo.

Se refiere, a las personas que viven físicamente, que aman, trabajan, estudian, atienden a su familia, sufren, lloran, se divierten, asumen responsabilidades, son parte de la sociedad, pero diferente, pues son personas que han nacido de nuevo en Cristo Jesús, por lo tanto practican la santidad de vida diaria, dependiendo de Cristo para todas sus acciones. O sea que, los santos no son solamente los que han muerto en santidad, sino los que vivimos una vida de santidad, y cuando partimos de este mundo, continuamos viviendo eternamente en esa condición.

La única persona que vivió, murió y resucito es nuestro Señor Jesucristo. Él dice esto; No tengas miedo. Yo soy el primero y el último, y estoy vivo. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre, y tengo poder sobre la muerte. Apocalipsis 1:17-18

Esto explica porque los evangélicos no tenemos necesidad de imágenes. Nuestra adoración y petición es al que vive por los siglos de los siglos.

Los abrazo en Cristo. P. Sosa

martes, 7 de marzo de 2023

En el día internacional de la mujer


 

Es bueno que cada mujer pueda pensar lo valiosa que es, cumpliendo el propósito para el cual ha sido creada. Su rol como esposa y madre es muy importante, porque sin su participación sería imposible continuar reproduciendo la raza humana. En este tiempo, las mujeres también tienen que asumir otros compromisos, dentro del engranaje social para suplir algunas deficiencias sociales, por cuanto la sociedad ha sufrido algunos cambios que afectaron el orden social tradicional. Pero, entiéndase esto, que tanto la mujer como el varón, son un complemento inseparable e insustituible, para la administración de los recursos humanos y ambientales, en la protección de la fauna y flora del planeta. Los varones no debemos subestimar a las mujeres, porque ellas son la ayuda idónea que necesitamos para cumplir el propósito de cuidar y conservar, nuestro hábitat natural, que es la tierra.  

Mujer ejemplar no es fácil hallarla; ¡vale más que las piedras preciosas! Proverbios 31:10

Varones, hay que saber valorar las distintas funciones que realiza cada mujer en el hogar, en la enseñanza, como profesional, como obrera y empleada cubriendo cada necesidad en el ámbito familiar y social. Por último, la mujer fue creada por Dios, para ser la ayuda idónea, o sea el complemento necesario del varón. No fue creada para competir con el varón por un espacio social, ni para luchar por sus derechos, ni para mendigar reconocimiento y autoridad. Sí fue creada, para ser amada, respetada, protegida y valorada, recibiendo el reconocimiento y autoridad, que naturalmente es acreedora por la función que desempeña como persona de bien.

Entonces ya no tendrá que luchar, ni exigir que sus derechos sean reconocidos y respetados dentro del ámbito en el cual se desempeña.

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.

Dios las bendiga, guarde y fortalezca otorgándoles sabiduría de lo alto, para seguir descubriendo y disfrutando de todo lo bueno que tienen por el solo hecho de ser ¡Mujeres!

Las abraza en Cristo. P. Sosa

domingo, 5 de marzo de 2023

Cuestión de vida o muerte.

¿Ir al encuentro con Dios?

Los encuentros personales no siempre son deseados. Hay encuentros que uno desearía que nunca ocurriera, pero, hay otros que uno desea que ocurra lo antes posible. Siempre tiene que ver, cómo son las relaciones entre ellos, o sea entre las personas que se van a encontrar.

Es interesante pensar que, muchas son las personas que dicen no creer en Dios, o que niegan su existencia. Sin embargo, algo en su interior les dice que Dios es real y que ellas están equivocadas, sobre todo cuando ven que la muerte anda rondando cerca. Pero, a pesar de eso, las personas se niegan a reconocer esta realidad. No es la muerte la que asusta, sino lo que viene después de la muerte.

¿Qué pasa con la persona cuando parte de este mundo hacia una eternidad desconocida por muchos?

Dios que es amor, es compasivo y misericordioso, continúa llamando a las personas a acercarse a él, con el solo propósito de que arreglen sus cuentas pendientes, y así darles seguridad en cuanto a su futuro eterno. Dios quiere perdonarlos y restaurarlos, no quiere condenarlos, porque con esta actitud, ya están bajo condenación. Además, no solo quiere el bienestar acá y ahora, sino también que tengan la certeza donde van a pasar la eternidad, y eso quita toda incertidumbre y temor.

Por eso este llamado de Dios. Por tanto, prepárate para venir al encuentro de tu Dios. Amós 4:12. Dios dice; Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra. Isaías 1:16

¡Qué bueno es el Señor! Con cuanta paciencia y ternura llama a cada persona, para que mejore su calidad de vida acá en la tierra, y además tener libre acceso al reino de Dios cuando parta de esta tierra. No es tan complicado lo que Dios pide a cada persona, solo es cuestión de prestar atención a Dios y su palabra, y así de esa manera alejarse de toda obra de maldad, para hacer el bien que debemos hacer. Este acercamiento solo se puede hacer por medio de Cristo y su obra en la cruz. Recuerden que Cristo dijo que, él es la puerta, él es el camino, él es la verdad, él es la vida, él es el buen Pastor y el único mediador entre Dios y las personas, nadie puede llegar a Dios sino a través de Cristo.

Esto debe llevar a preguntarse, ¿Estoy preparado para ese encuentro con Dios? Si no es así, acérquese confiadamente al trono de la gracia de Dios, para hallar oportuno socorro.

Los abraza en Cristo. P. Sosa.

viernes, 3 de marzo de 2023

La virgen María y el pueblo evangélico.

Hay un concepto equivocado por desconocimiento de las personas, con respecto a la creencia del pueblo evangélico hacia María la madre de Jesús. Se dice que los evangélicos no creemos en María y tampoco en los santos.

Esto es un error, porque si hay alguien que realmente cree en la virginidad de María, y en la santidad de los hombres y mujeres de Dios, es el creyente en Cristo Jesús.

Creemos y aceptamos lo que dicen las Sagradas Escrituras, que María estando comprometida con José y antes que tuvieran relaciones sexuales. Dios escoge a María, una de las tantas vírgenes de Israel, para que sea la madre de su Hijo Jesús, y ella, por un milagro del Altísimo es embarazada por el Espíritu Santo de Dios, único caso en la historia de la humanidad, que no se volverá a repetir.

Ella sin perder su virginidad, concibió sin la participación de ningún varón, porque el ser que nacería de ella debía ser sin pecado, pues sería el Redentor de la humanidad, el Mediador entre Dios y las personas, el Salvador del mundo.

Jesús el Cristo es la única persona en el mundo nacido de mujer, que fue concebido sin pecado, porque su gestación no fue obra humana, sino que fue planificado desde antes de la fundación del mundo por Dios, con el propósito de redimir a la humanidad de la maldición del pecado, que entró a este mundo por la desobediencia de Adán, en el comienzo mismo de nuestra historia.

Ahora bien, el hecho de que María fuera escogida por Dios, como madre de su Hijo, no la hace igual a Dios, repito, es la madre del Hijo de Dios, no es la madre de Dios, como dice el rezo y la creencia popular. Pero, esa actitud la eleva a una posición de grandeza, por su obediencia al Señor, digna de ser imitada, no solo por las mujeres sino por cada persona en este mundo.

Ella siguió siendo tan humana como cualquiera de nosotros, necesitada de un Salvador, como nosotros, y que ella misma lo manifiesta.

María respondió: ¡Le doy gracias a Dios con todo mi corazón,  y estoy alegre porque él es mi Salvador! Dios tiene especial cuidado de mí, que soy su humilde esclava. Desde ahora todos me dirán: ¡María, Dios te ha bendecido! El Dios todopoderoso ha hecho grandes cosas contigo. ¡Su Nombre es Santo! Él nunca deja de amar a todos los que lo adoran. Dios actúa con poder y hace huir a los orgullosos. Quita a los poderosos de sus tronos, y da poder a los pobres.

Lucas 1:46-52

La creencia del pueblo evangélico no implica aceptación, adoración ni petición a las imágenes, que supuestamente, representan a María, y tampoco a ninguna otra imagen, de esas personas santas que vivieron en la antigüedad, menos aún, a las imágenes que dicen representar a Jesús. Lo que es digno de imitar de María, es su sometimiento a la voluntad de Dios, y su humildad para aceptar y permanecer en el lugar que Dios, el Padre celestial, le asignó en el programa de redención del ser humano. Ella nunca quiso usurpar el título de mediadora, ni quitar la autoridad del Padre celestial sobre su hijo Jesús.

María fue importante en la gestación, alumbramiento y crianza de Jesús, pero, hasta ahí fue su participación. A partir de ahí, Jesús dependía directamente de su Padre celestial para dar cumplimiento al plan redentor de Dios a favor de la humanidad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. 1 Timoteo 2:5. Esta declaración del apóstol Pablo, echa por tierra la creencia de que María es la mediadora, Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres. Jesús dijo; Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Juan 6:38.

Esta reflexión, no es para polemizar. Tiene como único propósito traer luz sobre lo que dicen las Sagradas Escrituras con respecto a la virgen María y su función en la obra redentora de Cristo, y qué es lo que creemos los evangélicos.

Los abraza en Cristo. P. Sosa