martes, 8 de junio de 2021

¡Único digno de confianza!

 


Por eso, aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense!  La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada.

Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras.  Ustedes viven alegres porque ya saben que Dios los salvará, y por eso confían en él. 1 Pedro 1:6-9

Hay personas que desconfían de todo porque alguna vez fueron engañadas por alguien, y les cuesta volver a confiar, eso es bueno, porque así antes de confiar deben conocer en quien van a depositar la confianza. Para ir conociendo a una persona es necesario acercarse y pasar tiempo con ella, así también, pasa con Jesús el Hijo de Dios. Hay que pasar tiempo con él, meditando sus enseñanzas y observando su vida a través de los evangelios, verá que es digno de confianza, que nunca engañó a nadie ni abandonó al que puso su confianza en él. Eso hará fortalecer su fe y su confianza irá creciendo, como así también su comunión con Dios, le ayudará a vencer las dificultades que aparezcan.

Recuerde que Jesús está con usted en medio de los problemas y dificultades que enfrente para darle sabiduría en atravesarlos en victoria.

Los abraza en Cristo. P. Sosa

domingo, 6 de junio de 2021

Dios es el único digno de alabanza.

 


Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha hecho nacer de nuevo, y nos ha dado una vida con esperanza. Esto lo ha hecho Dios por su gran amor hacia nosotros y por el poder que mostró cuando resucitó a Jesucristo de entre los muertos  y de que nos dará todo lo que nos ha prometido y que tiene guardado en el cielo. Lo que nos ha prometido no puede destruirse ni mancharse, ni marchitarse.  Ustedes confían en Dios, y por eso él los protege con su poder, para que puedan ser salvados tal y como está planeado para los últimos tiempos. 1 Pedro 1:3-5

La esperanza es lo último que se pierde dice un dicho popular. ¡Qué bueno es Dios! con todos aquellos que nos acercamos a Él con un corazón contrito y humillado, nos hace nacer de nuevo y nos da una vida con esperanza renovada. Además de la garantía de la salvación que nos da en Cristo, tiene para cada uno de nosotros preciosas promesas, que son fieles y verdaderas y que están guardadas para nosotros en el cielo, pero disponible y lista para ser entregadas en el momento que necesitamos y que solo debemos tomarla por fe y confianza en aquél que nos prometió. Por lo tanto, no se desanimen aunque hayan sufrido engaños con falsas promesas humanas. Dios es Fiel y todo lo que ha prometido se cumplirá en su debido tiempo. Con esta esperanza puesta en las promesas de Dios, ¡alabe a Dios y Padre nuestro por su maravilloso amor!

Los abraza en Cristo. P. Sosa

sábado, 5 de junio de 2021

Pensemos por un momento.

 

Todos nosotros (las personas) nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino,
pero el Dios cargó sobre Cristo la maldad de todos nosotros.  Fue maltratado, pero se sometió humildemente, y ni siquiera abrió la boca; lo llevaron como cordero al matadero, y él se quedó callado, sin abrir la boca, como una oveja cuando la trasquilan.  Se lo llevaron injustamente, y no hubo quien lo defendiera; nadie se preocupó de su destino. Lo arrancaron de esta tierra, le dieron muerte por los pecados de mi pueblo.  Lo crucificaron al lado de hombres malvados, lo sepultaron con gente perversa, aunque nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca. Isaías 53

Estando en otra ciudad una vez, salí a caminar y sin darme cuenta, me perdí, no sabía cómo volver. ¡Qué terrible experiencia! Quizás usted también pasó por esto alguna vez. Es feo, verdad, pero tiene solución, preguntando, se regresa.

De esto trata este pasaje bíblico de la perdición del ser humano, pero no como algo temporal sino eternamente. Si en lo físico es terrible, ¡Cuánto más en lo espiritual! El ser humano se alejó de Dios por causa del pecado, y aunque muchas veces trata de volver, no sabe cómo. Busca en la religión pero no le satisface, no es el camino. Dios ha establecido el único camino de regreso a Él por medio de Cristo. Jesús dijo; Yo soy el camino, nadie viene a Dios el Padre sino es por mí.

Le pregunto, ¿continúa perdido o ya encontró el camino de regreso a Dios?

Los abraza en Cristo. P. Sosa

jueves, 3 de junio de 2021

Para reflexionar


Las Sagradas Escrituras en palabras de Jesús dice en el evangelio de Juan esto;
Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Juan 17:13-18
Ser del mundo y vivir en el mundo no es lo mismo, aunque a veces se confunde y cuando eso ocurre, trae varios inconvenientes.
Esta palabra dicha por el Señor Jesús nos muestra que debemos ser conscientes que vivimos en este mundo, no podemos ignorar esto, pero para el creyente en Cristo, eso no implica que sean del mundo. Ser del mundo es aceptar y sujetarse al sistema que impera en el mundo, como ser vocabulario, conducta, actitud, comportamiento, es aceptar toda la cultura de este mundo sin revisar si es buena o si atenta contra la moral y las buenas costumbres.
Lo interesante de esto es que Jesús no pide que sus seguidores sean sacados del mundo, sino guardados del mal que impera en el mundo. Además nos hace saber que para santificarse hay que incorporar la palabra de Dios al diario vivir. Por lo tanto guardarse del mal no es otra cosa que aceptar las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y practicarla diariamente. Porque mientras el Señor no nos llame a su presencia, estaremos en este mundo siendo afligidos por el sistema, pero amando a cada persona del mundo ayudándole a salir de este sistema destructivo y llevándolas a un encuentro con Jesús para una nueva vida. Usted, ¿Es del mundo, o vive en el mundo pero es un ciudadano del reino de Dios?
Los abraza en Cristo. P. Sosa.

miércoles, 2 de junio de 2021

¡Es necesario creer para hacer la diferencia!

 


Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.  El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.  Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos.  Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.  En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. Juan 3:17-21

Hay cosas que se pueden creer o no creer y que no afecta para nada la vida de una persona. Sin embargo no creer en el amor de Dios y la obra redentora del ser humano por medio de Cristo, ¡es algo terrible! Porque afecta la vida pasada, presente y futura de la persona, y no solo en este mundo sino también en la eternidad. Usted puede pertenecer a una religión y creer todo lo que ahí le dicen, pero eso no cambia nada en su vida, sin embargo pertenecer a Dios y creer en su palabra ¡es maravilloso! porque afecta su vida con cambios importantes que hace de usted una persona nueva. Por lo tanto es necesario creer a Dios y creer en Jesús, eso hace la diferencia entre una vida con propósito o una vida sin sentido, entre la salvación y la condenación eterna del ser humano.

Su vida, es algo rutinaria, sin sentido, o ¿tiene un propósito que le da sabor a su existencia?

Los abraza en Cristo. P. Sosa