sábado, 24 de abril de 2021

Esto está escrito.


Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13
Este es un versículo muy conocido. Pero muchas veces se interpreta equivocadamente, porque se lo saca de contexto. Se cree o se interpreta que, porque el Señor fortalece, nada que no guste o dañe va a suceder, que la persona se vuelve un superhéroe que nada le afecta. Pero el apóstol Pablo no está diciendo eso, si se lee los versículos anteriores, verán que, lo que el apóstol dice, es que puede atravesar y soportar toda clase de adversidades, porque el Señor le da la fuerza necesaria.
Él dice: He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.
Filipenses 4: 11-13
Lo que vemos en estos versículos es, que todo lo adverso que sucede a las personas, aquí y ahora, es parte de la escuela de Dios. Así como el apóstol dice, he aprendido, la persona, también es necesario que aprenda a enfrentar todas estas situaciones, confiando en Cristo como su ayudador. Hay que recordar que la promesa no es que nada nos va a pasar, sino que Cristo está con nosotros en medio de esas situaciones.
Recordemos que ya el salmista dice; Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmo 46.
Por último la palabra de Jesús dicha a sus seguidores es; Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33
¡Anímese y gócese! Porque puede enfrentar y vencer toda situación adversa en este mundo, con Cristo que le fortalece.
Los abraza en Cristo. P. Sosa.

viernes, 23 de abril de 2021

Dice Jesús el Salvador.

 

Les digo estas cosas para que estén unidos a mí y así sean felices de verdad. Pero tengan valor: yo he vencido a los poderes que gobiernan este mundo. Juan 16:33
El ser humano constantemente se ve afectado por diversas situaciones de conflictos físicos, emocionales, afectivos y espirituales, y eso le produce aflicciones que no le permiten que disfrute de la vida. Buscan salir de esa situación a su manera, pero no siempre tienen el resultado esperado, y eso produce más aflicciones a su atribulada existencia.
Es por eso que Jesús el Hijo de Dios hecho hombre, que también atravesó por esas circunstancias pero en victoria, declara que en el mundo la persona va a tener aflicción, eso es inevitable, pero le da la solución para eso y la misma es; Confiar en Jesús, porque él ya ha vencido y tiene todo el poder para ayudar a todo aquel que confía en él.
Ahora bien, ¿Qué es confiar en Jesús? Porque muchas personas dicen confiar en Jesús, pero no alcanzan la tan deseada paz, ¿Por qué? Porque una cosa es saber y otra muy distinta es creer, ahí es donde radica la diferencia de vida. Hay personas que saben que en Jesús está la paz tan ansiada, pero no alcanzan a creer que para ellas también está disponible. Por lo tanto continúan luchando contra la adversidad en sus fuerzas, en lugar de creer, confiar y descansar en Jesús.
Jesús dijo; estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.
En medio de las peores circunstancias ¿Tiene paz interior? Eso es la clave de si está confiando o no en Jesús.
Los abraza en Cristo. P. Sosa

jueves, 22 de abril de 2021

Esto leemos en la Biblia.

 


 Alégrate, joven, en tu juventud; deja que tu corazón disfrute de la adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero toma en cuenta que Dios te juzgará por todo esto.  Aleja de tu corazón el enojo, y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud y en la flor de la vida es un absurdo. Eclesiastés 11:9

La juventud ¡hermoso tesoro!, tantas veces desperdiciada por no tener metas claras, ni propósito en la vida. Los adolescentes y jóvenes muchas veces se equivocan al querer disfrutar de su vida, sin saber que todavía hay muchas cosas que no conocen, que deben aprender, y que necesitan los buenos consejos de sus mayores, para tomar buenas decisiones.

Especialmente los adolescentes y jóvenes deben aprender a escuchar los consejos de Dios, porque si hay alguien que está interesado en ellos y que disfruten de la vida, es Dios. Al aprender a escuchar los consejos de Dios, adolescentes y jóvenes van a ir descubriendo, que Dios no esclaviza, sino que le brinda la oportunidad de poder expresarse libremente, en todo lo bueno que quieran hacer, además les aconseja que se despojen del enojo y la maldad, que no permitan que eso esté en su corazón si quieren verdaderamente disfrutar de la vida, de una vida sana y con propósito.

Es importante que los adolescentes y jóvenes sepan que los consejos de Dios para ellos, está escrito en la biblia, ahí van a encontrar todo lo que deben saber, no en la religión, sino en la palabra escrita de Dios. Adolescentes y jóvenes, no se vuelvan religiosos, vivan en la libertad que Cristo quiere darles, disfruten la vida en Cristo. ¡Es maravillosa!

Los abraza en Cristo. P. Sosa

miércoles, 21 de abril de 2021

¡Sin duda es así!


 

Jesús dijo

 


Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchos entran por ellos;  pero la puerta y el camino que llevan a la vida son angostos y difíciles, y pocos los encuentran. Mateo 7:13

¡Qué importante es la puerta! Por ella se puede entrar o salir. Hay distintos tipo de puertas. Hay puertas blindadas que impiden el ingreso a extraños que no están autorizados a entrar, hay puertas que se abren para darnos franca entrada, y hay puertas que se cierran en  momento de mucha necesidad.

Aquí Jesús está hablando de dos tipos de puerta específica, una ancha y una angosta y ambas con un camino a transitar. Las dos están abiertas y son de acceso libre, pero es diferente lo que pasa en el camino y con el final en cada una, ambas conducen a una vida sin fin.  

La puerta ancha es muy atractiva y seductora, la persona que entra por ella no tiene que preocuparse de nada, solo hacer lo que bien le parezca. Lo lamentable es que a medida que va transitando, comienza a sentir insatisfacción, no es lo que deseaba encontrar, y lo que más le produce temor es el final que puede tener y no sabe a quién acudir para buscar ayuda.

La puerta angosta en cambio no seduce a nadie ni lo atrae, no es fácil de entrar porque requiere humillarse. Sin embargo aquel que entra por ella, descubre un mundo diferente al conocido, cuando más camina por ese angosto camino, le invade una paz indescriptible, un gozo inefable, todo es más claro, la luz brilla con mayor intensidad y avizora un final con esperanza renovada a cada paso que da, aunque sea con dificultad. Sabe que no está sola, que alguien le acompaña hasta el final.

Ahora bien, ninguna persona está obligada a entrar por ninguna de las dos puertas. Entrar es una elección y una decisión personal. Usted, ¿Qué puerta le atrae más? ¿Cuál elige?

Los abraza en Cristo. P. Sosa.