jueves, 10 de septiembre de 2020

¡Animo!

 

Aunque ya estoy jubilado

No es un impedimento

Servir al Dios de la vida

Ya que mis fuerzas renueva

Y de enfermedad me libra.

 

Mas obreros hacen falta

Que lleven Buenas Noticias

A las personas perdidas

Que viven sin esperanza

Por no conocer a Dios.

 

Jesús es el Buen Pastor

Que a todas pastoreará

Tendrán un lugar seguro

Un refugio permanente

Por toda una eternidad.

PS

martes, 8 de septiembre de 2020

¡Hagámoslo!

 

Anunciar el Evangelio

Es prioridad del cristiano

Las personas en el mundo

Sin esperanza y sin Dios

Buscan en la oscuridad

Alguien en quien confiar.

 

Hay maldad en este mundo

También hay necesidad

Hay engaños y hay mentiras

Y violencia sin piedad

Destruyen toda esperanza

 De poder vivir en paz.

 

Jesús dice con ternura

Vengan a mí y descansen

Vivan como Yo les digo

Y descansará sus almas

Libres de preocupaciones

Vivirán en dulce calma.

PS

domingo, 6 de septiembre de 2020

Tener seguridad

 

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros? Entonces les diré claramente: Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!  Mateo 7:21-23

Es muy interesante esta exhortación de Jesús, referente a la relación del ser humano con él, y la esperanza de entrar al reino de Dios. Esta enseñanza deja en evidencia que tener comunión con Cristo como el Señor de nuestra vida y ser ciudadano del reino de los cielos, no consiste en las palabras que digamos o a que religión pertenezcamos, sino que actitud se toma con respecto a él y su palabra, no es lo que hacemos, sino lo que somos.

Al decir no todo, el que me dice Señor, entrará en el reino de los cielos, manifiesta claramente que decir, no es reconocer su Señorío y tampoco hay obediencia a la palabra. Luego la sentencia final hacia esas personas que hacen cosas en el nombre de Jesús sin tener una verdadera comunión con él, ¡es terrible! Jesús dice; entonces les diré claramente, nunca los conocí, aléjense de mí, hacedores de maldad. Qué triste es llegar a las puertas del reino de Dios, con algunos títulos y pergaminos, y tener que ser echado por el dueño del reino, por no haber tenido una relación verdadera de obediencia con él.

Pero, pensemos por un momento, como es el amor de Dios hacia cada persona, vemos que la intención del Señor no es condenar al ser humano, sino cambiar su condición y salvarlo. Esa es la razón por la cual quedó registrada esta palabra del Señor, como advertencia para todos, para que no haya sorpresa cuando estemos en su presencia a las puertas del reino. Allí no se ingresa de cualquier manera, tampoco por pertenecer a tal o cual religión, menos por hacer cosas en el nombre del Jesús, sino por tener una verdadera comunión con el Señor. Aquí nuevamente toma mayor importancia las palabras del Señor dicha a Nicodemo, el religioso de su época, si no naces de nuevo, no puedes entrar al reino de Dios.

Paremos un momento, revisemos nuestra vida a la luz de las palabras del Señor, y preguntemos no, ¿Qué me habilita el ingreso al reino de Dios? ¿Mis buenas obras o la obra de Cristo en la cruz? ¿El hacer muchas cosas para él, o el ser como él es?

Que la maravillosa persona del Espíritu Santo, le convenza y le guíe a la respuesta correcta que le abrirá ampliamente la puerta del reino de Dios.

Los abraza en Cristo. P. Sosa 

martes, 1 de septiembre de 2020

Comenzando un nuevo mes.

 Para vivir en victoria.

No te enojes por causa de los malvados, ni sientas envidia de los malhechores,  pues son como la hierba que al cortarla pronto se seca.  Tú debes confiar en Dios. Dedícate a hacer el bien, y mantente fiel a Dios.  Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas.  Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor. Calla en presencia de Dios, y espera paciente a que actúe; no te enojes por causa de los que prosperan ni por los que hacen planes malvados.  No des lugar al enojo ni te dejes llevar por la ira; eso es lo peor que puedes hacer.  Los malvados serán destruidos, pero los que esperan en Dios recibirán sus promesas. Salmo 37

Ahora no es distinto, aunque es otra época, los problemas del ser humano son los mismo, injusticia, corrupción, violencia y maldad. Y, pone mal a toda persona que trata de vivir dignamente, enojándola. Se siente impotente al ver que los que tienen que actuar, no lo hacen. Es difícil no enojarse en contra de situaciones injustas y de los que actúan insensiblemente aprovechándose de eso para enriquecerse.

Es ahí donde hay que usar de sabiduría, para no caer en la trampa y sin darse cuenta comenzar a actuar igual a esas personas que hacen maldad. Por eso la importancia de confiar en el Dios viviente, en el Dios Santo, en el Dios Justo y que actúa con justicia.

Y confiar en él, significa que oramos a él y esperamos en él, creyendo que él sabe hacer las cosas mejor que nosotros, que no comete errores, no se equivoca y nunca llega tarde.

Eso nos devuelve la esperanza, no todo está perdido, aunque se tenga que pasar por momentos de mucha dificultad, Dios es quien sostiene y sostendrá, y quien dará la victoria, cumpliendo su palabra que, a los que aman a Dios, todo ayuda para bien.

Los abraza en Cristo.  P. Sosa