domingo, 9 de agosto de 2020

Sabiduría

 

¡Qué tristeza!

 

¡Luz para este mundo!

 

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12

Un mundo en tinieblas hace que las cosas no sean claras. En un mundo así se anda a tientas, y en cualquier momento se puede sufrir un accidente o una desgracia. Eso justamente trae inseguridad al ser humano, pues desconoce lo vital de la vida, de ¿Dónde viene? ¿Quién es? ¿A dónde va? Tiene una vaga noción por lo que le dicen o le enseñaron, pero no tiene la certeza que sea así. También preocupa no saber con seguridad cuál será su destino eterno, por causa de eso comete muchos errores al tomar decisiones, y a veces se refugia en una religión que tampoco satisface sus expectativas de vida.

Comienza a transitar caminos equivocados, creyendo que es bueno lo sigue y cuando menos lo espera se encuentra con una desagradable sorpresa o un callejón sin salida. A veces toma el camino de la violencia, o el camino de los vicios, o quizás el de la corrupción, el de la vida fácil, encuentra obstáculos en los cuales tropieza cayendo al pozo de la depresión. En fin son muchos los caminos que parecen derechos, pero que al final son la muerte de sueños y expectativas de una vida mejor.

¿Por qué ocurre esto? Sencillamente porque el mundo está en tinieblas y a las personas no les alumbra la luz de Cristo, y es por eso que cualquier camino le parece bueno de transitar, pero desconoce cuál será el final de dicho caminar porque lo hace en la oscuridad. ¿Qué debe hacer el ser humano? simplemente buscar el camino iluminado, pues, como dice la canción popular “los caminos de la vida no son lo que yo esperaba”. Cada persona en este mundo por el hecho de tener el libre albedrio, tiene que tomar personalmente una decisión, y esa decisión debe ser sabia, porque tiene que ver con la vida.

¿Cuál es esa decisión? La misma tiene que ver con, qué hacer con la invitación de Jesús, ¿lo sigue para andar en la luz de la vida, transitando seguro y confiado? O ¿continuará transitando en tinieblas, en completa incertidumbre de cuál será su futuro inmediato y eterno? El Señor le dé sabiduría por medio de su Espíritu Santo para una decisión correcta.

Los abraza en Cristo. P. Sosa 

viernes, 7 de agosto de 2020

El amor de Dios

 

Al anochecer, la gente le llevó a Jesús muchas personas con diferentes enfermedades. Jesús puso sus manos sobre los enfermos, y los sanó. Los demonios que salían de la gente gritaban:

¡Tú eres el Hijo de Dios!

Pero Jesús reprendía a los demonios y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que él era el Mesías. Lucas 4:38

Estamos en una situación complicada de la salud humana, el virus está haciendo estragos en el mundo entero, esta pandemia que lleva ya varios meses, complica la vida familiar y social de cada persona. Las personas se están enfermando a causa del miedo y la tristeza, y no precisamente de una enfermedad física, está enferma su alma de angustia y desesperación en muchos casos, la incertidumbre de no saber qué va a pasar le aflige, provocando un estado de nerviosismo y no sabe qué hacer, a donde ir, porque aun los médicos y centro de salud no están dando turnos, casi no duermen pensando en el mañana.

Quiero decirles que, hay una persona que está dispuesta para atender a todos aquellos que lo necesiten, no tienen que sacar turno porque atiende las 24 hs, del día, los siete días de la semana y los 365 días del año. Además este encierro favorece porque no es necesario que salga de su casa, solo tiene que ir a su habitación y allí derramarse delante de la maravillosa persona de Jesús, porque Él es quien escuchará su necesidad, puede contarle todo lo que le está pasando, y si no salen las palabras no se preocupe, Él conoce el lenguaje de las lágrimas, como así también interpretar los sonidos del silencio cuando entramos a su presencia. Le aseguro que usted saldrá de ahí con un corazón nuevo, pues Él quitará el corazón de piedra y le pondrá uno de carne, para que pueda amar y creer a Dios, un corazón libre de aflicción, libre de culpa, libre de angustia, libre de rencores, un corazón con capacidad de amar, de perdonar, de hacer misericordia y tener compasión de aquellas personas que por algún motivo, quizás le hayan ofendido o dañado.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, sigue teniendo el mismo poder, el mismo amor, y la misma compasión por cada una de las personas de este mundo. Solo espera que cada persona se acerque a Él, para recibir esa ayuda que está disponible para el ser humano, esa ayuda que está garantizada en la cruz del calvario, cuando Cristo entregó su vida por mí, por usted y por todos. Quiera el Señor que usted, se deje convencer por el Espíritu Santo reconociendo cuanto lo ama Dios.

Que tengan un bendecido y feliz fin de semana en familia.  PS

domingo, 2 de agosto de 2020

¡Es necesario!

Es tiempo de volverse a Dios si se quiere que Dios intervenga en nuestra vida y en la sociedad de la cual formamos parte.

El mundo está desorientado, la sociedad está confundida con todo esto que está sucediendo. Las personas sin Cristo, están sin Dios y sin esperanza en este mundo. ¡Cristo viene pronto! Su iglesia tiene el mensaje vivificador y la solución para el problema humano, Jesucristo y su obra redentora.

Pero recordemos que, Jesús en su segunda venida ya no viene como el Salvador, sino como el Juez justo que viene a juzgar con justicia la conducta de los hombres. Por eso este es el tiempo de la gracia de Dios y hay que aprovechar para estar a cuenta con Él, proclamar el mensaje y esperar con gozo el regreso de Cristo.

No es que Dios sea lento para cumplir la promesa de su venida, como algunos piensan. Lo que pasa es que Dios tiene paciencia con nosotros, porque él no quiere que nadie se pierda, sino que todos volvamos a obedecer.

Todo lo que vemos será destruido, hay que obedecer sólo a Dios, hacer el bien,  y esperar el día en que Dios juzgará a todo el mundo. Por eso, queridos amigos y hermanos, mientras esperamos que esto suceda, hagamos todo lo posible por estar en paz con Dios, para que él nos encuentre sin pecado. Recuerden que nuestro Señor Jesucristo nos trata con paciencia, para que podamos ser salvos.

Queridos amigos y hermanos, con esto somos advertidos. Así que cuídense mucho, no sea que los engañe la gente malvada y ustedes dejen de creer firmemente en Dios. Mejor dejen que el amor y el conocimiento, que nos da nuestro Señor y Salvador Jesucristo, los ayude a ser cada vez mejores cristianos.  2 Pedro 3

Que tengan un feliz y bendecido comienzo de semana en familia.   P. Sosa