sábado, 18 de julio de 2020
miércoles, 15 de julio de 2020
Me postro ante ti
Señor me postro ante Ti, porque quiero obedecer,
Vivir la vida cristiana como se debe vivir,
Procuro santificarme para servirte Señor.
Poder amar a mi prójimo, esto incluye al enemigo,
Usted su vida entrego haciendo esto posible,
Quitó mi corazón duro, dándome uno sensible.
Señor me postro ante ti, pidiendo misericordia,
Por mis hermanos de raza, que viven lejos de Ti.
Señor, ellos están perdidos no lo quieren aceptar,
No quieren reconocer que es muy grande la maldad,
En la que viven aquellos que son rebeldes contigo,
No lo ven, no lo comprenden, ¡que necesitan de ti!
Pues, aunque quieran negar que sus vidas miserables,
Son vidas desperdiciadas, y se han vuelto descartables.
Por eso te ruego Padre, Tú que eres Dios de amor,
Por tu gran misericordia les concedas en tu gracia,
El poder arrepentirse, ellos te pidan perdón,
Naciendo a una vida nueva, aceptando al Salvador,
PS
domingo, 12 de julio de 2020
No Contaminarse
Nabucodonosor ordenó también que a
esos jóvenes se les diera todos los días de los mismos alimentos y vinos que a
él le servían, y que los educaran durante tres años, al cabo de los cuales
quedarían a su servicio.
Pero Daniel se propuso no
contaminarse con la comida y el vino del rey, y pidió al jefe del servicio de
palacio que no le obligara a contaminarse con tales alimentos. Daniel 1: 8
Los jóvenes a los cuales se refería el rey de Babilonia que se
les diera el mismo alimento que él consumía, son jóvenes Hebreos que habían
sido llevados cautivos por su ejército, al término de una batalla contra
Jerusalén.
Entre los cuales estaba este Daniel, un joven hebreo con una
actitud diferente con respecto a su situación. Si bien él formaba parte de los
cautivos, se consideraba libre para tomar decisiones propias. Y la primera
decisión fue sabia, no contaminarse, no ser uno más del montón, ser y seguir siendo
diferente, aunque eso significara un riesgo para su vida. Pero entendió también
que esa decisión le abría otras oportunidades, pues se apoyó sabiamente en el
Dios de Israel, el Dios a quien servía. Aunque estaba en un lugar de cautiverio
físicamente, seguía estando libre en el espíritu, su cuerpo lo tenían sus
captores pero él como persona estaba en las manos de su Dios, estaba bajo su
protección, y ninguno que ponga su confianza en Dios, será avergonzado declara
las Escrituras.
No comer ni beber de lo mismo que comía y bebía el rey,
significaba que Daniel no estaba dispuesto a consumir el alimento que le ofrece
su enemigo, será muy lindo y atractivo esos manjares, pero ¿de qué manera lo
consigue? ¿Adónde conduce? Tampoco va a saciar su sed con el vino de la corte
que tal vez le haría olvidar su situación actual que era de cautivo. Daniel
prefería comer legumbres y beber agua que es el alimento fresco que proviene de
parte de Dios el creador, eso hizo que Daniel estuviere correctamente alimentado
y con sus facultades mentales libre de contaminación pagana, al momento de ser
requerido por el rey.
Dios recompensa esa actitud de Daniel, y hace que Daniel sea más
sabio que todos los sabios del rey babilónico. Aunque seguía estando en
cautiverio físico, continuaba libre para servir al Dios de Israel. Trabajaba en
Babilonia, estaba bajo las órdenes del rey babilónico, pero obedecía y servía a
Dios el Padre celestial.
Amigos y hermanos en Cristo esta maravillosa historia de Daniel,
nos muestra que no es el lugar físico donde nos encontremos, sino más bien la
posición espiritual donde estemos, y solo hay dos lugares espirituales
posibles, estar en Cristo, o estar fuera de Cristo.
Permítame preguntarle; ¿Dónde se encuentra usted?
Porque de eso depende una vida de victoria, aun estando
físicamente en manos y en territorio enemigo.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
viernes, 10 de julio de 2020
domingo, 5 de julio de 2020
Nos hace bien a todos.
Es tiempo que pensemos en lo que
estamos viviendo, no solamente nosotros sino también el mundo entero. Este
momento tan particular de nuestra historia nos tiene que llevar a reflexionar
con respecto a nuestras conductas y actitudes, cuanto estamos dispuestos a
valorar al otro, dejando de lado nuestro egoísmo, no solo con los de afuera
sino más bien con los integrantes de la propia familia. Esta situación obliga a
permanecer más tiempo junto unos a otros en espacios reducidos como son los
hogares, o el ámbito donde se desarrollan las tareas diarias, en esos ámbitos,
muchas veces hay que ceder espacio al otro o perder algo de privacidad. Eso
molesta, no siempre cae bien, pero es necesario hacerlo, para una armoniosa
relación de convivencia, por eso las Sagradas Escrituras tiene buenos consejos
para dar a cada uno que quiera escuchar y de esa manera pasarla bien, aun en
las peores circunstancias.
Las Sagradas Escrituras dicen: Vivan
siempre en armonía. Y no sean orgullosos, sino traten como iguales a la gente
humilde. No se crean más inteligentes que los demás.
Si alguien los trata mal, no le
paguen con la misma moneda. Al contrario, busquen siempre hacer el bien a
todos. Hagan todo lo posible por vivir en paz con todo el
mundo. Queridos amigos y hermanos, no busquen la venganza, sino dejen que
Dios se encargue de castigar a los malvados. Pues en la Biblia Dios dice: A mí
me toca vengarme. Yo le daré a cada cual su merecido. Y también dice: Si
tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Así harás
que le arda la cara de vergüenza.
No se dejen vencer por el mal. Al
contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien. Romanos 12:9
El quedarse en la casa por motivos de
evitar el contagio, debe sacar lo mejor de cada persona, la generosidad, el
respeto, la responsabilidad, esto debe llevar a la práctica de la misericordia,
la fe, el amor, el dominio propio, en fin todas estas cosas que son necesarias
para una buena y pacífica convivencia y saber que Dios está dispuesto para
ayudarnos a que esto sea posible, no por un día, sino a lo largo de toda
nuestra vida. Es posible cuidarse unos a otros y pasarla bien alegrándonos el día a
día.
Los abraza en Cristo. P. Sosa
viernes, 3 de julio de 2020
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