viernes, 29 de mayo de 2020

¡Ya está viniendo!



¡Jesucristo está viniendo, el Señor que me salvó!
Viene por cada persona, que con su sangre limpió.
Seremos varios millones, los sacados de este mundo,
Nos reuniremos en el aire, rodeados de su amor,
Aunque seamos millones, un alma y un corazón.
¡Qué glorioso ese momento! Ver a Cristo el Salvador,
No como un manso Cordero, sino como el que venció
En esa cruz de madera donde al diablo lo derrotó.

Viviremos para siempre con Jesús nuestro Señor,
Donde mora la justicia, donde el dolor ya no habrá,
Ni sufrimiento, ni muerte, menos aún separación,
Este es un reino de amor, donde su presencia reina,
Donde nada impedirá, que su voluntad se haga,
Con alegría con gozo, celebrando a nuestro Rey,
Teniéndonos por dichosos por estar muy junto a él,
Por toda una eternidad en presencia del Gran Rey.
PS

jueves, 28 de mayo de 2020

Salmo para reflexionar


Por la palabra del Señor fueron creados los cielos,
    y por el soplo de su boca, las estrellas.
Él recoge en un cántaro el agua de los mares,
    y junta en vasijas los océanos.
Tema toda la tierra al Señor;
    hónrenlo todos los pueblos del mundo;
porque él habló, y todo fue creado;
    dio una orden, y todo quedó firme.
El Señor frustra los planes de las naciones;
    desbarata los designios de los pueblos.
Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre;
    los designios de su mente son eternos.
Salmo 33:6-11

miércoles, 27 de mayo de 2020

¡Para este tiempo!


Asegúrate de saber cómo están tus rebaños;
    cuida mucho de tus ovejas;
pues las riquezas no son eternas
    ni la fortuna está siempre segura.
Cuando se limpien los campos y brote el verdor,
    y en los montes se recoja la hierba,
las ovejas te darán para el vestido,
    y las cabras para comprar un campo;
tendrás leche de cabra en abundancia
    para que se alimenten tú y tu familia,
    y toda tu servidumbre.
Proverbio 27:23-27

domingo, 24 de mayo de 2020

¡Derecho de admisión!


¡Qué hermosa esperanza de vida eterna con Dios, y en un lugar maravilloso!
Libre de oscuridad, libre de violencia, libre de enfermedad, libre de contaminación, libre de muerte, libre de maldad, libre de todo lo que hace daño a una persona.
Dicen las Sagradas Escrituras; En la santa ciudad no vi ningún templo, porque su templo es el Señor, el Dios todopoderoso, y también el Cordero.  La ciudad no necesita que el sol o la luna la iluminen, porque el brillo de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. Gente de todos los países caminará a la luz que sale de la ciudad, y los reyes de la tierra le entregarán sus riquezas. Los portones de la ciudad no se cerrarán de día, y allí nunca será de noche. Le entregarán las riquezas y todo lo bello de los países. Pero nunca entrará en ella nada que desagrade a Dios; no entrarán los que han adorado a dioses falsos, ni los objetos que hayan usado en su culto. Sólo podrán entrar los que tengan anotados sus nombres en el libro del Cordero. En ese libro están anotados los que recibirán la vida eterna. Apocalipsis 21:22-27
¡Hermosa es la vida! Más cuando se tiene la certeza que ésta no termina acá, sino que hay una eternidad para continuar viviendo.
Pero debemos saber que Dios ejerce el derecho de admisión con todos los que quieran entrar en su reino. Sólo podrán entrar los que tengan anotados sus nombres en el libro del Cordero. En ese libro están anotados los que recibirán la vida eterna.
Usted, si, usted, ya tiene anotado su nombre en el Libro de la Vida.
Los abraza en Cristo. P. Sosa 

sábado, 23 de mayo de 2020

¡Libre!


¿Libres o esclavos?


Dijo entonces Jesús a los que habían creído en él: Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos;  y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:31-32
Si hay algo por el cual el ser humano está dispuesto a luchar, es por ser libre y vivir en libertad. Lo triste es que no sabe o no entiende, lo que es ser libre y vivir en libertad.
Por causa de ese falso concepto que tiene acerca de la libertad, queriendo ser libre, vive esclavizado, y con cada decisión equivocada se esclaviza aún más.
¿Qué es lo que hace que la persona buscando la libertad se esclavice?
El hecho de no querer aceptar que Dios es el creador y Soberano del universo, el dador de la vida y por lo tanto es Dios quien califica para enseñar al ser humano lo que es vivir bien. Pero normalmente la persona no acepta esto, y busca en la filosofía, en la educación académica o en la cultura religiosa el estilo de vida que quiere tener, y en ellas encuentra buenas intenciones de vida, los ideales a seguir, pero no la fuerza interior para lograr.  
El buen vivir no tiene que ver con lo que se tiene, sino con lo que la persona es. Cuál es su concepto de la moralidad, que significa ser una persona de bien tratar a los demás, y cuál es su pensamiento con respecto a la eternidad. Todo eso es necesario preguntarse y saber si ha  encontrado la respuesta sabia y correcta, que lo encamine a una vida libre de prejuicios y de conceptos erróneos de la vida.
Aquí toma relevancia las palabras del Señor Jesús, porque la libertad se fundamenta en la verdad, sin verdad no hay libertad. Esto lleva a reflexionar que en Las Sagradas Escrituras está la verdad, Jesús dijo; santifícalos en la verdad, tu palabra es verdad, y en otra ocasión dijo; Yo soy la verdad. Es por todo esto que hay que buscar en Cristo y su palabra, la verdadera libertad. Esa verdad que está fundamentada en principios de vida establecido por Dios, para que la persona viva en plenitud la libertad que Dios el creador le ha concedido. El apóstol Pablo escribió; Estén, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estén otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Sólo y únicamente en Cristo hay libertad, fuera de él nada, por más que el ser humano quiera negar que sea así. Por último; solo hay dos alternativas para la persona, o es libre en Cristo, o es esclavo del pecado. Yo, estoy libre en Cristo, ¿y usted?
Los abraza en Cristo. P. Sosa 

miércoles, 20 de mayo de 2020

¡Auméntanos la fe!


Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y les obedecería. Lucas 17:5-6
Si hay algo que las personas desean siempre es tener fe. Pero ¿Cuál es el propósito? ¿Para qué se quiere?  Porque se puede querer tener fe para vivir por ella, o se puede querer tener fe para hacer cosas a través de ella. Como podrá observar, son dos cosas diferentes.
Normalmente se cree que la fe es para hacer cosas para los demás, como ser orar por un enfermo, por alguien que necesita un trabajo, por alguna familia con problemas. Eso está bien hay que hacerlo. Pero ¿muestra eso que tengo fe?, o ¿simplemente actúa la misericordia de Dios hacia esas personas? Por otro lado no siempre es atractivo vivir por fe, porque la fe siempre hace que se confíe, y confiar hace que se tenga que esperar, porque no es en mi tiempo, sino en el tiempo de Dios, y el tiempo de Dios es el momento justo, el nuestro es ahora, quiero ya. Lo que muchas veces impide que se desarrolle fe es el apuro, la urgencia.
El ejemplo que les dio el Señor a sus discípulos del grano de mostaza, justamente apunta a la paciencia de esperar. Ese pequeño grano en esa condición no es nada, pero cuando se planta y germina ahí si toma importancia, porque crece se hace grande y puede cumplir con el propósito para el cual se sembró.
El apóstol Pablo da la clave para el crecimiento de la fe, dice, la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. Y oír significa prestarle atención, para vivir por ella.
En otras palabras la pequeña fe que se tenga, hay sembrarla para que crezca, sino va a seguir siendo pequeña. Recuerde que fe es, la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Lo que usted necesita en su diario vivir para solucionar cualquier inconveniente que aparezca, es tener confianza de que el Señor está de su lado, y que le dice; no temas cree solamente.
Por lo tanto usted si usted, amado amigo y hermano ¿quiere aumentar su fe?
Comience a sembrar fe sabiendo y confiando que, al que cree, todo le es posible.
Los abraza en Cristo. P. Sosa